jueves, 25 de agosto de 2011

Atreverse a ser uno mismo, Una historia de confianza y autoestima

Atreverse a ser uno mismo, Una historia de confianza y autoestima

La confianza es la Esperanza firme que se tiene de alguien o algo, la seguridad que alguien tiene en sí mismo, la Presunción y vana opinión de sí mismo o el ánimo, aliento, vigor para obrar. y la Autoestima es la valoración generalmente positiva de sí mismo.

La falta de confianza en uno mismo nos genera inseguridades que:

- Favorecen la ansiedad,
- el miedo social,
- la inhibición,
- vivir en retirada
- Facilita las conductas de dependencia

y provoca la baja autoestima o la baja valoración de uno mismo, evidentemente esto no ocurre de la noche a la mañana, esto se ha formado en nosotros como una costra y lo interesante es que tenemos la oportunidad de cambiar a través del aprendizaje y en este caso en el aprendizaje de la confianza en sí mismo que es un estupendo recurso que debemos fomentar.

Es importante diferenciar entre la confianza en si mismo que es esperanza, seguridad, presunción, opinión, animo,aliento ,vigor que tenemos en uno mismo y la autoestima es una valoración de uno mismo 

La confianza en uno mismo tiene tres componentes: La seguridad básica, La adquisición de competencias y el sentido de la propia dignidad, estos componentes se aprenden en un momento concreto del desarrollo. es por esto que lo más importante es nuestro proyecto vital, lo que hemos elegido desarrollar eso que nos da la libertad de ser nosotros mismos, porque lo hemos escogido libremente y se ha transformado en responsabilidad, que nos da confianza y nos proporciona la autoestima para lograr los objetivos.

a continuación comparto con ustedes un pequeño cuento que se llama atreverse a ser uno mismo:

Tang era un pequeño obrero en un reino del lejano Oriente. trabajaba el cobre y fabricaba magníficos utensilios que vendía en el mercado. Tenía una vida feliz y una alta autoestima. Tan solo le quedaba encontrar la mujer de su vida.

Un día, un enviado del rey llegó para anunciar que su Majestad deseaba casar a su hija con el joven con mayor autoestima del reino. en el día estipulado, tang se dirigió al palacio y se encontró con ciento de jóvenes pretendientes.

El rey los miró a todos y le pidió a su chambelán que les diese a cada uno cinco semillas de flores. Después, los rogó que regresaran en primavera con una maceta de flores. salidas de las semillas que había hecho que les dieran.

Tang plantó los granos, los cuidó con esmero, pero de allí no salió nada: ni brotes, ni flores.

En la fecha convenida, tang cogió su maceta sin flores y partió hacia el castillo. Cientos de otros pretendientes llavaban macetas con flores magnifícas, y se burlaban de tang y de su maceta de tierra sin flores.

Entonces el rey pidió a cada uno de ellos que pasaran ante él para presentarle su macetas. Tang llegó, algo intimado ante el rey:

No germinó ninguna de las semillas Majestad, dijo. El rey le respondió: Tang quedate junto a mí.

Cuando todos los pretendientes hubieron desfilado, el rey los despidió a todos menos a Tang. Anunció a todo el reino que Tang y su hija se casarían el verano próximo. ¡Fue una fiesta estraordinaria! Tang y la princesa estaban cada vez más enamorados el uno al otro. Vivian muy felices.

Un día Tang preguntó al rey, su Majestad, ¿Cómo es que me escogisteis como yerno si mis semilas no habian florecido?  ¡Ninguna semilla podía florecer!

¡Hice que hirvieran durante toda la noche! Y tu fuiste el único en tener la sufuciente autoestima y consideración hacia los demás para ser honesto.

¡Era un hombre así el que yo quería para yerno!

El rumbo es lo importante y debemos encontrar nuestro estilo afectivo  que nos permita atrevernos a uno mismo, la única solución está en la acción y en mantener el rumbo de nuestro proyecto vital, una oportunidad para conseguir el éxito verdadero...

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