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miércoles, 23 de mayo de 2018

Las importancia de educar la inteligencia ejecutiva


La neurología ha identificado ocho funciones ejecutivas básicas:
  • Inhibir la respuesta, no dejarse llevar de la impulsividad.
  • Dirigir la atención. Poder concentrarse en una tarea, dirigirla hacia un objeto (exterior o interior). Saber evitar las distracciones.
  • Control emocional. La capacidad para resistir los movimientos emocionales que perturban la acción.
  • Planificación y organización de las metas.
  • Inicio y mantenimiento de la acción.
  • Flexibilidad. La capacidad de cambiar de estrategia. De aprender cosas nuevas o de aprender de los errores.
  • Manejo de la memoria de trabajo. Capacidad para aprovechar los conocimientos que se tienen.
  • Manejo de la metacognición. Reflexionar sobre nuestro modo de pensar con el fin de mejorarlo. Pero la metacognición debe prolongarse con la metaemoción y la metapraxis. La reflexión sobre cómo pensamos, debe prolongarse en la reflexión sobre cómo sentimos y sobre cómo actuamos. La supervisión que ejercemos sobre nosotros mismos.
Tanto la capacidad de la inteligencia generadora como la de la inteligencia ejecutiva pueden ser educadas. 
La educación puede actuar: en construir una inteligencia ejecutiva eficaz y con buenos criterios de evaluación; en construir una inteligencia computacional fértil, eficiente y dócil a las metas de la inteligencia ejecutiva. Cuando ambas cosas se consiguen, podemos hablar de talento.
Una de las mejores herramientas con las que contamos para educar la inteligencia ejecutiva es el habla interior, porque vuelve consciente lo que sucede en la inteligencia generadora, 
- nos permite buscar en la memoria, 
- hacer planes, 
- darnos órdenes a nosotros mismos. 
Entre los seis y los ocho años, los niños aprenden a autorregular sus comportamientos, pueden fijarse metas y anticiparse a los hechos. Esa habilidad está claramente ligada al progreso del lenguaje interior. El niño utiliza el lenguaje para comunicarse con los demás, para pensar, y también para darse órdenes a sí mismo. Primero obedece a su madre (al cuidador principal), y luego aprende a obedecerse a sí mismo, dándose órdenes continuamente.  La forma en que nos narramos a nosotros mismos y a los demás lo que nos sucede o lo que enfrentamos influye sobre lo que estamos haciendo. De ahí la importancia de utilizar un lenguaje interior adecuado para poder emprender proyectos.
Durante años, se ha hecho mucho hincapié en la educación de la inteligencia cognitiva (proporcionando conocimientos a los niños), y también se ha hablado de educar la inteligencia emocional (intentando fomentar sus sentimientos agradables); pero no debemos olvidar la importancia que tiene la educación de la inteligencia ejecutiva. Sin una educación adecuada de las funciones ejecutivas,  aumentamos la vulnerabilidad de los chicos y disminuimos su capacidad de tomar decisiones o de mantener el esfuerzo.
¿Cómo podría ser esa pedagogía de la inteligencia ejecutiva? Debería, entre otras cosas, ocuparse del fomento de la virtud de la fortaleza, que integra muchos aspectos diferentes: la magnanimidad (el hábito de emprender voluntariamente cosas difíciles), la valentía, la resistencia, la resiliencia (la capacidad de sobreponernos a los obstáculos y dificultades), la flexibilidad, la determinación.
Se habla de la motivación, como  la energía que nos mueve. Todo proyecto emprendedor necesita tener detrás a una persona motivada. 
¿Pertenece ésta al dominio de la inteligencia generadora, o al de la inteligencia ejecutiva? 
La motivación es una producción de la inteligencia generadora, porque la energía para la acción procede del manantial de nuestros deseos;  pero nos lleva a las puertas de la decisión. 
Con la motivación entramos en el dominio de la inteligencia ejecutiva, que puede aceptarla o rechazarla. Si decide asumirla, convierte la motivación en un proyecto personal, comprometiéndose con él. 
El compromiso constituye un nuevo modo de motivación, exclusivamente humano. Hay cosas que no deseamos hacer, pero que sabemos que debemos hacerlas,  porque las hemos integrado en un proyecto personal que hemos decidido emprender. El esfuerzo, la tenacidad, la perseverancia, entran en juego.
Fuente: Inteligencia Ejecutiva   energiacreadora.net

Gemma Zaragüeta Gómez

viernes, 5 de junio de 2015

El poder es la capacidad de hacer real lo posible

"El liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad".Warren Bennis

Pero para transformar algo necesitamos poder, que según el (Rae) es tener expedita la facultad o potencia de hacer algo, es tener facilidad, tiempo o lugar de hacer algo pero también es tener más fuerza que alguien, vencerle luchando cuerpo a cuerpo o ser más fuerte que alguien y ser capaz de vencerle.

Como todo el poder puede generar hechos positivos o negativos, es una modera con su cara y su cruz  y depende de cada uno de nosotros que utilicemos esa facultad para lo positivo o para lo negativo y queramos o no siempre refleja nuestro yo 

El poder genera pasión y no hay mejor explicación que la expuesta  en el libro José Antonio Marina "La pasión del poder"

 “El poder es la capacidad de hacer real lo posible, y significa una ampliación del yo. Pero para muchos hombres la afirmación de sí mismos se confunde con el dominio de los demás”. 

Explica la teoría y práctica de la dominación, para prevenirnos de ser dominados o dominadores.

Según Marina, el dinamismo del poder emerge de uno de los tres tipos de deseos humanos:

1.- La expansión de las posibilidades,

y se aprovecha de los otros dos:

2.-  el disfrute y

3.- la vinculación social.

“El poder es la capacidad de realizar algo, la facultad de convertir en acto una posibilidad”.

Su origen se encuentra en la facultad de hacer y de actuar, en el sistema de las fortalezas personales.

El autor estudia distintas manifestaciones del poder personal:

el poder autorreferente y el poder social;
el poder constituyente y el poder constituido;
el poder directo y el poder indirecto.

Nos explica que el poder es necesario para la organización social, pero también que es ciego y puede ser terrible, por eso la solución que tenemos para limitar el poder es relacionarlo con la legitimidad.

La verdadera división del poder es: legítimo y táctico.

El autor estudia estas estrategias del poder para averiguar cómo desactivar las de la dominación injusta:

- los mecanismos del premio y del castigo;
- la utilización de la furia, el odio y el resentimiento;
- la coacción, el cambio de creencias y el cambio de sentimientos.

Y las dramaturgias del poder:

- las relaciones amorosas,
- el mundo de la empresa,
- el poder político…

En el libro Marina propone un nuevo modelo de poder, basado en cuatro ideas:

- igualdad basal,
- relaciones de poder de suma variable,
- movilidad de las posiciones de poder, y 
- la aparición de un campo de empoderamiento.


Marina relaciona la idea de la legitimidad del poder con la creación por parte de la inteligencia humana de “ficciones necesarias” para poder huir de los poderes fácticos y reconstituirse como especie dotada de dignidad.

definitivamente el poder desencadena pasión...

domingo, 1 de julio de 2012

De lo superficial a lo indiferente...


El problema de quedarnos en la superficie, en la superficialidad de las personas, de las cosas, puede hacernos caer en la indiferencia y así como en la información, en el conocimiento. Podríamos adoptar muchos valores, valores superficiales, que se quedan en la superficie, que no trascienden más allá de lo político, del bla , bla, bla. de empezar todo y nunca terminar nada y caer en la indiferencia más profunda, la ignorancia.

Es una realidad que nos está sucediendo en el ambito personal, familiar, profesional y social. Como todo en la vida es una elección

La superficialidad
Cualidad de superficial
superficial. (Del lat. superficiālis).(Rae)
- Perteneciente o relativo a la superficie.
- Que está o se queda en ella.
- Aparente, sin solidez ni sustancia.
- Frívolo, sin fundamento.



indiferencia. (Del lat. indifferentĭa).(Rae)
- Estado de ánimo en que no se siente inclinación ni repugnancia hacia una persona, objeto o negocio determinado.

José Antonio Marina, recomienda un Libro de Nicholas Carr "Superficiales"


Dos artículos donde se expone un punto de vista de Distraidos, que nos debe hacer reflexionar para así tomar nuestra propia decisión

Internet hace que disfrutemos de ser superficiales, Nicholas Carr

Un Mundo distraído, Barbara Celis

martes, 5 de julio de 2011

El talento se educa y se desarrolla

Según José Antonio Marina filósofo y pedagogo, El talento es la inteligencia triunfante.

Hay múltiples talentos... Sí, pero hay un tipo de inteligencia situada en un nivel superior: la  inteligencia práctica, la guía de nuestra vida.

La inteligencia triunfante consiste en que una persona tenga ideas  adecuadas al momento, soluciones a los problemas, una manera adecuada de comunicarse con los demás, que sepa utilizar sabiamente sus recursos, y que tenga buenos sentimientos.

No se trata de que aprendamos muchas cosas, sino de que con lo que hamos aprendido se nos ocurran buenas cosas; no se trata de acumular ideas, sino de que seamos capaces de organizar nuestra capacidad de producción de ocurrencias de modo que sean buenas.

... Lo olvidamos demasiado a menudo.

Deberíamos invertir menos tiempo en clasificar y etiquetar a las personas y ayudarles más a identificar y cultivar sus habilidades y sus dones naturales, porque el talento se desarrolla y se educa. ¿Cómo?

Hay seis recursos fundamentales que deben fomentarse a través de todo el proceso de desarrollo y  educativo.

1.- Una idea del mundo veraz, rica, amplia y llena de posibilidades.

2.- Un pensamiento fluido, riguroso, creativo, capaz de resolver problemas.

3.- Un tono vital activo, seguro de sí mismo, optimista y resistente.

4.- El aprendizaje de la libertad: entender la responsabilidad personal, construir la voluntad, formar la conciencia moral y entender las virtudes de la acción.

5.- El  lenguaje es fundamental, no sólo para comunicarse con los demás, sino sobre todo para hablar con uno mismo. Las personas impulsivas no tienen una mediación lingüística entre el deseo y el acto, han de aprender a darse ordenes a sí mismos, porque si ese mecanismo no se forma, las personas no tienen control interno de sus actos.

6.- La sociabilidad. La educación y el desarrollo del talento pasa por la educación intelectual, la educación afectiva y por desarrollar los sistemas de dirección de la propia conducta y tener criterios claros de lo bueno y lo malo.

Adaptado del articulo de la vanguardia "El talento es el conocimiento al servicio de una vida lograda" por