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lunes, 14 de febrero de 2011

Un proceso de cambio sin resistencia o discontinuidad es como bailar sin ritmo


Proceso es un conjunto integrado y conexo de actividades u operaciones que se consideran parte de un sistema que aunque pueden percibirse o referirse como independientes, no lo son; están interrelacionados entre sí, debe tener ritmo y entre la letra se encuentra la resistencia o la discontinuidad.

Cambio personal, de equipo de algo que más da.

Hay una asignatura pendiente y está es para liderar a otros hay que aprender a liderarse a uno mismo, es la prueba más dura (Pretender conocer a los demás sin conocerse a uno mismo, somos así de osados y hasta se permite)

Pero hay cuatro puntos del proceso, motivación, voluntad, ánimo y acción que salen de dentro de cada uno y que es imposible imponer

El desarrollar a las personas no es un concepto abstracto sino que se trata de encajar las capacidades del individuo con las demandas de trabajo y las del entorno de la organización.

Los líderes efectivos son aquellos capaces de gestionar las emociones de las personas y eso significa entusiasmarles. Además tienen que tener presente que las personas adultas sólo aprenden y cambian aquello que están dispuestas a aprender y cambiar.

Richard Boyatzis en su teoría de motivación al cambio sostenible se basa en cuatro procesos de discontinuidad:

1.- la motivación (la distancia entre el yo real y el ideal),

Decidir quien soy y quien quiero ser:

-  Plantear el futuro y alimentar la pasión
-  Conócete a ti mismo

2.- la voluntad (estimular la esperanza),

El equilibrio entre conservación y adaptación:

- Identificar puntos fuertes y oportunidades de mejora

3.- El estudio del ánimo (donde se definen las propias metas y diseñar el plan)

La decisión de cambiar:

- Definir objetivos
- Crear un programa personal de aprendizaje

4.- La metamorfosis del cambio (experimentando, produciendo y fiando objetivos de cambio).

La decisión de pasar a la acción:

- Experimentar y practicar con los cambios deseados
- En entornos psicológicamente a salvo
- Desarrollar y utilizar las relaciones

Les animo para que vivan sus vidas de acuerdo con sus sueños no solamente por ustedes sino por todas aquellas personas que no pueden hacerlo. Aquello que podemos hacer o soñar, lo podemos empezar por que tenemos el valor y la magia para hacerlo.


sábado, 12 de febrero de 2011

El síndrome de Ganímedes: Limitados a una tarea

En la administración del recurso humano es posible encontrar supervisores que se encargan de etiquetar a sus subordinados de acuerdo a las cualidades que unilateralmente consideran más resaltantes en cada persona, haciendo caso omiso a las competencias que poseen sus empleados y orientándolas a responder a sus intereses. Esta conducta limitante y egoísta somete al empleado a desarrollar una tarea rutinaria y constante donde posee ventajas competitivas, pero a la vez atrofia e ignora otros elementos que podrían agregar valor a su entorno personal y profesional.
De acuerdo a la mitología griega, algo similar ocurrió Ganímedes, un joven que fue llevado al Olimpo por Zeus quien se enamoró de su apariencia y porte con la finalidad de ser lucido ante los demás dioses mientras repartía el vino. El soberbio Zeus limitó de manera inmediata a Ganímides a ser exhibido, basándose únicamente en su belleza, obviando cualquier otra cualidad que el joven pudiera poseer. Al comparar el comportamiento del Zeus con relación a Ganímedes y el de los supervisores con respecto a sus subordinados, se puede advertir la existencia de otro síndrome gerencial, el cual puede ser denominado El Síndrome de Ganímedes.
El Síndrome de Ganímedes es aquella actitud orientada a la explotación de una cualidad del subordinado, limitando su desarrollo a un área específica o parte del proceso, la cual es asumida por el supervisor en beneficio propio.
La practica de esta conducta gerencial parece estar completamente en discordancia con la visión que se posee del gerente del siglo XXI, el cual debe orientarse más al concepto de profesional integral.
Ahora bien, si las organizaciones están dejando a un lado el concepto del especialista y se acercan cada día más al concepto integral, ¿ese mismo requerimiento no debería estar orientado también al personal subordinado? ¿Cómo llegar a poseer supervisores integrales si se parte de la base de un empleado limitado a funciones específicas?
A diferencia de la administración tradicional en donde el poder y las decisiones se toman de arriba hacia abajo, vale la pena reflexionar en cuanto a la última pregunta realizada en el párrafo anterior. La formación del supervisor emergente viene dada por la cantidad de conocimientos y destrezas que haya logrado desarrollar a lo largo de su permanencia en la organización, esa experiencia le irá dando una visión más amplia de la organización, pero sí y solo sí es capaz de alimentar todas y cada una de las cualidades que pueden serle útiles en la organización, en otras palabras, si desarrolla sus competencias.
Entre las características más resaltantes que posee El Síndrome de Ganímedes se pueden citar:
1. Se presenta en cualquier tipo de trabajo.
2. No tiene un área específica de aplicación.
3. La competencia explotada beneficia más a la organización que al empleado.
El supervisor presenta la realización de la actividad o trabajo específico como la única oportunidad de mantener el empleo.
Cuando se exige realizar una tarea específica de manera rutinaria se tiende a restar interés a la tarea, se obvia el enunciado de Herzberg referente al "trabajo retador" y por ende la productividad tiende a decaer.
Al igual que en el Síndrome de Chronos la comunicación se ve afectada, ya sea por las mismas razones citadas, o porque se pierde el interés de ofrecer ideas o soluciones puesto que se sabe que no serán escuchadas.
Por lo tanto resulta obvio suponer que un individuo limitado tiende a desmotivarse. Es simple, si el ser humano no satisface la necesidad de "llegar a ser todo lo que es capaz" o casi todo, no puede considerársele como un individuo motivado.
Las organizaciones no pueden obviar la existencia de una relación directamente proporcional: mientras mayor interés tenga la empresa por el desarrollo del individuo, mayor será el esfuerzo que los empleados con visión pondrán en beneficio tanto de la organización como en sí mismos, lo cual funciona exactamente igual a la inversa.
Además, una vez que el individuo experimenta la limitación de sus funciones en forma constante y su interés por la realización de la actividad disminuye, suele presentarse un cambio de conducta, pues al encontrarse ante la exigencia de guiarse por un patrón único e invariable, resistirse es la respuesta inmediata. El Síndrome de Ganímedes es una enfermedad común en muchas organizaciones. Su practica es contraproducente ya que impide la creatividad e innovación y genera una ruptura en la línea comunicacional y funcional del empleado.
Usualmente el supervisor que desarrolla el Síndrome de Ganímedes posee una serie de características que lo distinguen, estas son:
1. Presencia de la autocracia en el estilo de liderazgo.
2. Interés específico por una sola cualidad del individuo, que lo beneficia de manera directa.
3. Limitación del subordinado a través del uso y abuso del poder.
Esta practica o la presencia de este síndrome genera grandes conflictos en el personal, además del sentimiento de limitación, la desmotivación y la perdida de interés por la calidad y la cantidad de la producción están presentes. El trabajo rutinario ofrece resultados mas no agrega valor debido a la poca participación de los empleados.
Como suele suceder, parece haber una pequeña paradoja en cuanto al síndrome en sí. En la mayoría de los casos es el supervisor quien limita al empleado a una sola función, no obstante, existen subordinados que de una forma consciente delimitan sus funciones y no aceptan que se les impongan otras que no sean las que él reconoce como tales. A esa actitud inversa se le ha llamado el Efecto del Síndrome de Ganímedes, entendiéndola como la dedicación voluntaria, por parte del individuo, a la explotación de una sola competencia, normalmente causada por la previa aplicación del síndrome, creando en la persona un paradigma dominante que le impide vislumbrar cualquier otro talento que posea.
La paradoja consiste en que cuando es el supervisor quien limita al empleado a una sola actividad este deberá dedicarse a ella porque así se le exige y alegando el motivo de la contratación, la administración tradicional lo entiende como la aplicación del control sobre el recurso humano y la acción misma de supervisar. Pero cuando es el empleado quien asume que ha sido contratado para una actividad específica y delimita claramente sus funciones, esa misma administración califica de incorrecta tal pretención.
El Efecto del Síndrome de Ganímedes, entendido como ese cambio de conducta orientado a aceptar el hecho de ser limitado o cuando el individuo se autolimita poniendo barreras a sus funciones; se traduce en impedimentos para alcanzar cambios, adaptarse a ellos y/o desarrollar conductas que propicien la formación de equipos, transferencia del conocimiento y la agregación de valor, lo cual es totalmente contrario a la visión que actualmente posee la empresa contemporánea.Con la finalidad de identificar y corregir la presencia del Síndrome de Ganímedes, o su Efecto, en las organizaciones es preciso:
-Implementar instrumentos que permitan monitorear el comportamiento de los supervisores con la finalidad de evitar conductas que limiten el desempeño de sus subordinados.
-Estimular el crecimiento basados en el desarrollo de las competencias.
-Alentar el progreso de las personas que poseen un perfil orientado a la innovación, creatividad y relación para optar por cargos supervisorios.
-Orientar el perfeccionamiento del personal, en beneficio de la organización y de ellos mismos.
-Evitar la concentración del poder en una sola persona,
-facilitar la participación de los empleados en los procesos y orientarlos a una visión integral de su desempeño.
Tanto el Síndrome de Ganímedes como su efecto en los individuos han de ser diagnosticados en la administración contemporánea, orientando los esfuerzos a combatir su practica y minimizar su alcance, de no hacerlo cualquier intento por implementar programas de desarrollo de competencias quedará reducido a la teoría.
Por: Félix Socorro
Fuente: Sappiens.com

miércoles, 9 de febrero de 2011

El poder de la responsabilidad



El fracaso y el error son imprescindibles en el proceso de aprendizaje

La verdadera realización , el verdadero éxito no es posible a menos que tengas la libertad de fracasar. Sólo quien se atreve a fracasar estrepitosamente es capaz de hacer realidad sueños que en apariencia son imposibles.

Desconfía de los atajos fáciles y rápidos hacia el verdadero poder

Equivocarse es casi la única manera de aprender, deberíamos cambiar la palabra fracaso por la palabra aprendizaje para mejorar o cambiar.

Se debería dejar de decir soy culpable por soy responsable, ser responsable es la principal actitud para desarrollar nuestro poder, poder que llevamos dentro.

A veces no se trata de saber la respuesta correcta, a veces se trata de formular la pregunta correcta

Ser responsable, es en esencia ser práctico, ya que sólo cuando  uno asume la responsabilidad ante lo que le ocurre en la vida puede crear las circunstancias que generan el cambio

el mundo, tu mundo sólo cambia cuando dejas de sentirte una consecuencia de el y decides ser causa.

Cuando dejas de ser espectador o técnico y pasas a ser actor y protagonista de tu propia obra de teatro.

Si renuncio a mi responsabilidad , renuncio a mi libertad para crear y cambiar las circunstancias que me rodean

Para Llegar hay que empezar, y

¿ Cuantos escalones tiene mi responsabilidad?

Tantos como la impaciencia del caminante

Los hombres son grandes si tienen la determinación de serlo, además muchas personas buscan hacer cosas importante pero por desgracia muy pocas están dispuestas a hacer las cosas pequeñas. Y solo a través de las pequeñas cosas, de los pequeños pasos se logran las grandes obras.

Un sueño individual acostumbra quedarse en fantasía, pero si eres capaz de contagiar ese anhelo a los demás dispondrás de la energía y el entusiasmo que lo hará realidad

No nos atrevemos a hacer muchas cosas no porque sean difíciles. Más bien son difícíles porque no nos atrevemos a hacerlas

Por desgracia, los que renuncian son más numerosos que los que se entregan hasta el final.

La vida del hombre o la mujer deben tener un sentido, para ser vivida en su justa significación. Pero este sentido sólo se logra mediante la discriminación de las acciones, pues así se determinan los deberes y las responsabilidades. Estos deben ser asumidos voluntariamente, pues mediante al aceptación determina el hombre o la mujer su libertad

Fuente: Los siete poderes

lunes, 7 de febrero de 2011

Cuando la renovación es un cambio de piel



"Todo cambio debe ser liderado y no gestionado" John Kotter

Así como los animales cambian la piel, cuando la piel se ha envejecido, la naturaleza inicia un proceso de renovación; de este contexto podemos trasladarlo a las organizaciones, los equipos y a nosotros mismos.

Tal como la naturaleza cambia la piel de los animales en el momento adecuado, así debe suceder con cualquier tipo de renovación o cambio. 

El Líder debe dar con el tiempo justo para realizarlo, y mediante un convencimiento de que el cambio es necesario, encontrar la serenidad, entrega y claridad precisa para conducir la situación.

Una renovación llevada a cabo de está manera logrará el éxito y no se verá empañada por preocupaciones ni arrepentimiento

Los tiempos cambian, las cosas cambian y es por eso que se hace necesaria la renovación, para evitar el envejecimiento o la petrificación de los procesos, procedimientos o relaciones.

El líder debe saber planificar, ordenar y organizar los recursos y los tiempos.

La renovación requiere un acopio de fuerzas para ser realizado, la prudencia y la reserva en la fase inicial es conveniente.

Debe ser preparada, generalmente implica profundos cambios, debiendo disponernos hacia lo nuevo y lo desconocido. Un nuevo orden que se ha de instaurar

Una renovación es una revolución, no debe emprenderse sin haberse reflexionado profundamente para evitar actuaciones desmedidas y por otro lado una vez emprendida, no se ha de caer en vacilaciones y dudas.

Es importante discutir, reflexionar y evaluar convenientemente todas las acciones a seguir, no una si no varias veces pues de está manera se hallará la confianza interior y el convencimiento para llevarlo a cabo.

Una renovación o cambio requiere de autoridad y fuerza es por esto que no se debe emprender si no está basada en una verdadera necesidad, es decir si los hechos mismos no la imponen. En ocasiones los líderes, las personas, empresas y organizaciones se evocan a cambios que no necesitan, por moda o forzados por el ambiente, en este caso un cambio que no necesita la organización está condenada al fracaso.

Cuando emprendemos una revolución para instaurar nuevas formas, se debe estar poseído de mucha energía y autoridad, tener muy clara las directrices, es decir planes decididos. Cuando estos requisitos se cumplen debemos estar seguros de encontrar en el equipo la confianza necesaria para emprender la acción.

Cuando se ha dado la renovación, los grandes cambios entran en acción. Se precisa atención hacia los detalles y pormenores que se deben realizar con sutileza, pues hay cosas que sólo han cambiado en apariencia, entonces es cuestión de no excederse, pues se ocasionarían temores, molestias y resistencias innecesarias 

Se debe lograr la tranquilidad y mantenerse correctamente en las buenas intenciones que impulsaron el cambio.

¿Por qué las estrategias de cambio dentro del mundo empresarial tienen un índice tan elevado de fracasos?

porque las aplicamos a destiempo, mucho antes o mucho después, cuando la persona, equipo, empresa u organización no están preparadas, se fuerzan, no se consensúan y se aplican sin tener en cuenta que antes debemos transformar nuestra forma de pensar y es determinante que sea coordinada por un liderazgo eficaz.

Según John Kotter la renovación y el cambio se puede dar en todos los ámbitos, y lo primordial es evitar la inercia empresarial , superar todos los obstáculos e integrar las innovaciones en la estructura de nuestra organización

"Todo cambio debe ser liderado y no gestionado"

Las renovaciones o cambios fracasan por estos 8 errores:

1.- Permitir un exceso de complacencia
2.- No crear una coalición rectora suficientemente fuerte
3.- Infravalorar el poder de la visión
4.- dedicar solamente un esfuerzo del 10% a comunicar la visión
5.- Permitir que los obstáculos bloqueen la nueva visión
6.- No exagerar los éxitos a corto plazo
7.- Cantar victoria demasiado pronto
8.- No anclar firmemente los cambios en la cultura empresarial

El proceso de 8 pasos para generar una renovación o cambio importante:

1.- Imprimir carácter de urgencia
2.- Crear una coalición rectora
3.- Desarrollar una visión a la estrategia
4.- Comunicar la visión del cambio
5.- Capacitar la acción generalizada de los colaboradores
6.- Generar éxitos a corto plazo
7.- Consolidar los logros y geenrar más cambio
8.- Anclar los nuevos puntos de vista en la cultura personal, de equipo, empresarial u organizacional.







jueves, 3 de febrero de 2011

Las características de un líder eficiente


Ser un líder no es lo mismo que un Directivo y viceversa.

los directivos ponen orden a la complejidad y hacen que todos cumplan sus horarios

Los Líderes por el contrario, tratan con la ambiguedad , el cambio y la oportunidad, logran que se llegue donde no se ha llegado antes.

Esta distinción en los perfiles no es rigurosamente estricta, puesto que los lideres también deben dirigir.

Con el fin de ser eficiente, el liderazgo no puede basarse simplemente en:

- La inspiración 
- Las grandes perspectivas

También deben basarse en los resultados.

Los directivos también deben liderar dentro de su esfera de responsabilidades, deben crear una visión para que los demás la sigan

- Utilizar las destrezas de comunicación para lograr apoyo
- Recopilar recursos
- Motivar a los demás para que solucionen los conflictos de tipo creativo

Hoy en día las empresas son menos jerárquicas y muchas personas a las que se les solicita  liderar consideran que la autoridad incuestionable o el líder formal tiene poca utilidad. Creen que para hacer que las personas se muevan en la dirección correcta es preferible confiar en la influencia personal, la diplomacia, las destrezas de comunicaciones, la resolución de conflictos y el incentivo de la motivación.

Características de un líder eficaz

1.- Atención a los demás, mostrando empatía por las necesidades, intereses y metas de otras personas

2.- Deben sentirse cómodos con la ambiguedad, operar en medio de la incertidumbre donde existen pocos puntos de referencia

3.- Persistentes, manteniendo una actitud positiva cuando se persigue una meta, sin importar los obstáculos y los fracasos

4.- Ser excelentes comunicadores, saber escuchar atentamente, hacer presentaciones, y hablar en público

5.- Ser negociadores eficientes, los buenos lideres siempre están negociando, con personas tanto internas como externas

6.- Políticamente astutos, disponer de un sentido sólido de la estructura potencial de la organización, escuchar a los grupos de mayor influencia y saber buscar apoyo y los recursos necesarios, tienen que lograr que se le asigne el llamado dinero bueno.

7.- Deben tener sentido del humor, cuando una situación lo merece, deben saber mantener una calma interior

8.- Serenidad, ya que cuando están en medio de una situación confusa y complicada deben saber mantener una calma interior

9.- Capacidad de convencimiento, deben ganarse el compromiso de otras personas con las metas de la organización

10.- Capacidad de reto, deben convencer a los demás de que deben señalarse un elevado estándar y aceptar metas que les obligan a dar todo lo posible

11.- Concientes, saben que su conducta afectan al resto de la organización

12.- Con miras de futuro, deben organizar tareas a corto plazo, de acuerdo con las prioridades establecidas a largo plazo

las personas pueden disponer de estas características o no, algunos pueden desarrollarse o aprender observando a otros líderes, estar atento a lo que hacen y su forma de actuar, lo que hacen puede incluir:

- Tomar decisiones, incluso cuando todos los hechos no están a su disposición
- Establecer dificiles ponderaciones
- Crear planes que otros sigan con ganas
- Actuar de acuerdo con sus valores
- inspirar a que las personas normales logren cosas extraordinarias
- equilibrar las tensiones inherentes en cualquier organización

Generar nuestro propio modelo como líderes, ¿Cuantas características de un líder eficiente poseemos?¿Cuales podemos desarrollar?

martes, 1 de febrero de 2011

Los 10 mandamientos de la calidad directiva




No es posible pensar, hablar o actuar negativamente sin que ello perjudique nuestras actuaciones, Juan Carlos Cubeiro

Por: Juan Carlos Cubeiro1.- Te Anticiparás, con un cuadro de mando

- El reto es aprovechar las oportunidades
- Concretarlo en un proceso estratégico
- (Mapa estratégico) perspectiva Financiera; Cliente/Mercado; Proceso/Innovación; Personas

2.- No confundirás las causas con las consecuencias

- Satisfacción y motivación de los profesionales
- Satisfacción del cliente
- Resultado financiero

3.- Liderarás de forma versátil

Credibilidad y confianza

4.- Fomentarás un gran ambiente de trabajo

5.- Te desarrollarás a través del coaching (y ejercerás este estilo de liderazgo con tus colaboradores)

6.- Forjarás un autentico equipo

- Visión compartida
- Enfoque profesional de análisis y toma de decisiones
- Roles complementarios
- Desarrollo de confianza
- Aprendizaje continuo
- Dinamismo

7.- Practicarás:

- La humildad
- La humanidad
- El sentido del humor

8.- Aprovecharás tu intuición

- Visualiza tu intención
- Anticipa los obstáculos
- Confronta la ambivalencia
- Desarrolla un clima de libertad de elección
- Construye un sistema de auto-regulación
- Crea el deseo del cambio - Retos

9.- Escucharás con suma atención

10.- Generarás una cultura del logro

- Persigue un ideal
- Transmite serenidad y confianza (Clima organizativo)
- Actúa con flexibilidad y perseverancia
- Servir de caldo d cultivo (Competencias)
Credibilidad
- Valora a las personas
- Genera relaciones
- Influye por autoridad moral (El liderazgo del ejemplo)


Conocí a Juan Carlos Cubeiro en Galicia tierra Mágica, y desde entonces he seguido toda su bibliografía, Artículos y Conferencias lo considero mi Faro1_Liderazgo, un faro es un maestro, un guía que te ilumina en el camino, esta es la esencia de 7faros (la vida tiene sentido cuando encuentras y desarrollas tus 7 faros, tus fortalezas).

Cómo convertirse en líder estratégico, según Drucker


William Glaser, Psicólogo de Educación afirma:
“Aprendemos un 10% de lo que leemos,
un 20% de lo que oímos,
un 30% de lo que vemos,
un 50% de lo que vemos y oímos,
un 70% de lo que discutimos y
un 80% de lo que experimentamos".


El programa que diseño Peter Drucker consta de un elemento principal y dos de soporte:

Elemento principal: Dedicar tiempo a convertirse en experto en algo ajeno a su profesión, un segundo campo de pericia que nos permita ampliar y afinar el pensamiento.

Para ser un líder estratégico lo importante es activarse y empezar desde ya, empezar a pensar, actuar estrategicamente, manejar la complejidad creciente que resulta de la necesidad de integrar numerosos elementos que generan un proceso que combina la experiencia y la pericia básica. (es decir de nuestra dedicación principal)

En conclusión el elemento principal del modelo requiere que desarrollemos una pericia por fuera de nuestro pensamiento actual. es una buena oportunidad para empezar a desarrollar algún interés que tu carrera no te haya permitido, no importa cual sea el campo de pericia

Debes volverte experto en algo muy distinto a lo que haces para ganarte la vida.

Al principio es posible que te sientas desubicado, desconcertado ¿Como vas a invertir tiempo en algo que no sea tu especialidad principal?

Lo importante es entender que dominamos un área y de saber más y más podríamos llegar a un punto en que dentro de la profesión , nada realmente te desafía por mucho tiempo, podría liderar , en la mayoría de los casos, casi dormido. Pero si desarrollas una nueva área que no dominas no va a ser lo mismo, por primera vez en años te sentirás inepto y menos seguro, no te desanimes persevera.

El hecho de que hayas aprendido tanto en un campo significa que puedes hacerlo en otro. y recuerda por qué lo estás haciendo y no esperes empezar con el mismo nivel de pericia que tienes en tu profesión.

El salto de Líder a Líder estratégico, la diferencia es que hay personas que no logran tener una pericia extrema en su profesión o área de desarrollo y saltan a otras áreas, tienes que sentir realmente que dominas tu especialidad , los resultados te deben avalar y ser reconocido por los demás

Elementos de soporte:

1.- Lee todos los días

Leer cada vez más por fuera del campo general de pericia principal, desarrollar la costumbre de leer todos los días, el principal problema es encontrar tiempo para leer todos los días, no hay que hacerlo por mucho tiempo , treinta minutos es suficiente y debes intentar hacerlo rutina podías sumar 182,5 horas y poco a poco aumentarlo hasta una hora. 365 horas es bastante.

Si ya lo haces siguelo haciendo y recuerda lee sobre tu nueva pericia.

No te limites a leer las palabras, debate mentalmente con el autor, Analizalo como si estuviera presente.

Hoy en día para llegar a los más altos cargos y para tener éxito , no solo debes leer sobre tu campo sino también sobre otros temas.

2. -Empieza a escribir

hágase escritor, al comienzo escribir es todo un reto. Escribir es la manera de sumergirte en los problemas complejos a los que enfrentarás como líder estratégico

¿Sobre que escribir?

Sobre lo que quieras, de libros que estés leyendo
hoy es más fácil, existen plataformas como esta que te permiten no solo escribir sino poder transmitirlo a muchas personas.
Cuando lees, reflexionas y debates mentalmente con el autor, ahora organiza las ideas y anótalas:

a.- Expón la premisa, pregunta o afirmación del párrafo de introducción
b.- Escribe de tres a cinco elementos que dan soporte a lo que dices de la introducción
c.- Cada uno de estos argumentos de sustentación se transformará en un párrafo
d.- Escribe tres o cuatro pruebas de cada punto de sustentación
e.- Escribe un párrafo de conclusión que describe de nuevo la premisa, pregunta o afirmación y que resume el argumento de sustentación

Existe un viejo adagio que dice que hasta que una idea no se escribe, no es realmente posible comprenderla, de modo que, adicionalmente, escribir mejorará la comprensión del tema.









lunes, 31 de enero de 2011

La habilidad del artesano



En el siglo II antes de Cristo, acababa de terminar la guerra que siguió al derrumbamiento de la dinastía Qin. En su lugar, reinaba la dinastía Han, cuyo emperador, Liu Bang, había consolidado China por primera vez en un imperio unificado. Para conmemorar este acontecimiento, Liu Bang había invitado a funcionarios y militares políticos de alto rango, poetas y maestros a una gran celebración.

Entre ellos estaba Chen Cen, el maestro a quien Liu Bang había acudido muchas veces para pedir consejo durante su campaña de unificación de China.

La celebración estaba en pleno apogeo. Aquel banquete era el más espléndido que jamás se había visto. En la mesa del centro se sentaba Liu Bang con sus tres grandes consejeros: Siao He, que administraba la logística de la unificación; Han Xin, que organizaba y dirigía la actividad guerrera; y Chang Yan, que formulaba las estrategias diplomática y política.

En otra mesa, se sentaban Chen Cen y sus tres discípulos. Mientras se servía la comida, se pronunciaron discursos, se entregaron condecoraciones y actuaron unos artistas. Todos miraban con orgullo y alborozo, todos excepto los tres discípulos de Chen Cen, que estaban asombrados. Sólo hacia la mitad de la fiesta pronunciaron sus primeras palabras. "Maestro -observaron-, todo esto es magnífico, todo está muy bien, pero en el corazón de la celebración hay un enigma".

Percibiendo las dudas de sus discípulos, el maestro les alentó gentilmente a continuar.
"En la mesa del centro se sienta Xiao He -prosiguieron ellos-. Su conocimiento de la logística es innegable.

Bajo su administración, los soldados siempre han estado bien alimentados y debidamente armados, cualquiera que fuera el terreno. Junto a él está Han Xin. Las tácticas militares de Han Xin son irreprochables. El sabe exactamente dónde acechar al enemigo, cuándo hay que avanzar y cuándo hay que retirarse. Ha ganado todas las batallas que ha dirigido.

A continuación de nosotros está Chang Yang. Chang Yang ve la dinámica de la política y de las relaciones diplomáticas en la palma de su mano. Sabe con qué estados hay que formar alianzas, cómo ganarse los favores políticos y cómo conseguir que se rindan los jefes
de estado sin guerrear. Esto lo entendemos bien.

Lo que no podemos comprender es el centro de la mesa, el propio emperador. Liu Bang no puede decir que es de sangre noble y su conocimiento de la logística, de la guerra y de la diplomacia no iguala a la de sus grandes consejeros.

¿Por qué entonces es él el emperador?".

El maestro sonrió y pidió a sus discípulos que imaginaran la rueda de un carro de guerra. "Qué es lo que determina la fuerza de una rueda al llevar un carro hacia adelante?", reguntó. Tras un momento de reflexión, sus discípulos respondieron ¿No es la robustez de sus radios, maestro?".

"Pero entonces, ¿cómo es -contestó él- que dos ruedas hechas de idénticos radios difieren en fortaleza?". Tras un momento de silencio, el maestro continuó "Ved más allá de lo que se ve. No olvidéis nunca que una rueda está hecha no sólo de radios sino también del espacio entre ellos. Los radios fuertes mal situados debilitan la rueda.

El hecho de que se consiga o no su pleno potencial depende de la armonía entre ellos. La esencia de la construcción de las ruedas radica en la aptitud del artesano para concebir y crear el espacio que contiene y equilibra los radios dentro de la rueda. Pensad ahora, ¿quién es el artesano aquí?".

El resplandor de la luz de la luna se veía detrás de la puerta. Reinó el silencio hasta que un discípulo dijo:

"Pero maestro cómo asegura un artesano la armonía entre los radios?". "Piensa en la luz del sol -replicó el maestro-. El sol nutre y vitaliza los árboles y las flores, lo hace así entregando su luz. Pero al final, ¿en qué dirección crece toda la vegetación? Lo mismo ocurre con un artesano maestro como Liu Bang. Después de colocar a los individuos en puestos en los que se aprovecha plenamente su capacidad, él asegura la armonía entre ellos reconociéndoles a todos sus logros innegables. Y al final, del mismo modo que los árboles y las flores crecen hacia el donante, el sol, los individuos crecen hacia Liu Bang con devoción".

W. Chan Kim es profesor adjunto de estrategia y dirección internacional y Renée A. Mauborgne es ayudante de investigación de dirección y negocios internacionales en El Instituto Europeo de Administración de Empresas (INSEAD), Fontainebleau, Francia.

domingo, 30 de enero de 2011

La verdadera sabiduría


En la antigua China, en la cima del monte Ping, había un templo en el que habitaba el sabio Hwan. De sus muchos discípulos, solamente conocemos uno, Lao-li. Durante más de veinte años, Lao-li estudió y meditó con el gran maestro Hwan. Aunque Lao-li era uno de los discípulos más brillantes y decididos, no había alcanzado todavía la sabiduría. No poseía la sabiduría de la vida.

Por: W. CHAN KIM y RENÉE A. MAUBORGNE

Lao-li luchó con- su suerte durante días, noches, meses e incluso años, hasta que una mañana, la caída de una flor de cerezo le habló a su corazón. "Ya no puedo luchar con mi destino -reflexionó-. Lo mismo que la flor del cerezo, debo resignarme airosamente a mi suerte". Desde ese momento, Lao-li decidió retirarse al llano y abandonar su esperanza de lograr la sabiduría.

Lao-li buscó a Hwan para comunicarle su decisión. El maestro se sentó ante una pared blanca, en profunda meditación. Reverentemente, Lao-li se acercó a él. "Maestro -dijo-; pero antes de que pudiera continuar, el maestro habló: "Mañana bajaremos juntos al llano". No era necesario decir nada más. El gran maestro había comprendido.

A la mañana siguiente, antes de descender de la montaña, el maestro contempló la inmensidad que rodeaba la cumbre de la montaña. "Dime, Lao-li -dijo-, ¿qué es lo que ves?". "Maestro, veo el sol que empieza a ocultarse justamente debajo del horizonte, serpenteado por colinas y montañas que siguen durante leguas, y en el valle, un lago y una vieja ciudad". El maestro escuchó la respuesta de Lao-li. Sonrió y luego bajó los primeros peldaños de su largo descenso.

A1 cabo de una hora, cuando el sol cruzaba el cielo, ellos proseguían su viaje, y sólo se detuvieron una vez cuando se acercaban al pie de la montaña. De nuevo Hwan le preguntó a Lao-li qué era lo que veía. "Gran maestro, a lo lejos veo unos gallos que corren alrededor de unos pajares, vacas que duermen en frescas praderas, unos viejos que disfrutan del último sol de la tarde y niños retozando junto a un arroyo".

El maestro permaneció en silencio y continuó andando hasta que llegaron a la puerta de la ciudad. Allí hizo un gesto a Lao-li y juntos se sentaron bajo un viejo árbol. "¿Qué aprendiste hoy, Lao-li? -preguntó el maestro-.Quizás sea ésa la última lección de sabiduría que te imparta". Lao-li permaneció mudo.

Por fin, tras un largo silencio, el maestro continuó. "El camino hacia la sabiduría es como el viaje desde lo alto de la montaña al llano. Sólo alcanzan la sabiduría quienes se dan cuenta de que lo que uno ve desde la cima de la montaña no es lo que ve desde el llano. Sin esa sabiduría, cerramos nuestras mentes a todo lo que no podemos ver desde nuestra posición y por consiguiente limitamos nuestra capacidad de' madurar y mejorar.

Pero con esta sabiduría, Lao-li, llega un despertar. Reconocemos que a solas uno ve solamente hasta cierto punto, lo cual, a decir verdad, no es mucho. Esta es la sabiduría que abre nuestras mentes a la mejora, acaba con nuestros prejuicios y nos enseña a respetar lo que al principio no podemos ver. Nunca olvides esta lección, Lao-li: lo que tú no puedes ver puede verse desde una parte diferente de la montaña".

Cuando el maestro dejó de hablar, Lao-li miró hacia e1 horizonte, y a medida que el sol se ponía, parecía elevarse en su corazón. Lao-li se volvió al maestro, pero el gran sabio se había ido. Así termina el viejo relato chino. Pero se ha dicho que Lao-li volvió a la montaña para vivir el resto de su vida allí, y que llegó a ser un gran sabio.

W. Chan Kim es profesor adjunto de estrategia y dirección internacional y Renée A. Mauborgne es ayudante de investigación de dirección y negocios internacionales en El Instituto Europeo de Administración de Empresas (INSEAD), Fontainebleau, Francia.

El agua y el fuego

 
Parábolas del Liderazgo
 
Por: W. CHAN KIM y RENÉE A. MAUBORGNE
 
En el siglo IV antes de Cristo, oculto dentro del estado de Lu, se hallaba el distrito en el que gobernaba el duque Chuang. El distrito, aunque pequeño, había prosperado extraordinariamente en la época del predecesor de Chuang. Pero desde su nombramiento para el puesto, sus asuntos se habían deteriorado notablemente. Sorprendido por el triste giro de los acontecimientos, Chuang fue a la montaña para tratar de conseguir la sabiduría del gran maestro Mu-sun.
 
Cuando el duque llegó a las montañas, encontró al gran maestro sentado tranquilamente en una pequeña roca mirando hacia el valle. Después de que el duque hubo explicado su situación a Mu-sun, esperó con el aliento contenido a que el gran maestro hablara. Sin embargo, contrariamente a lo que Chuang esperaba, el maestro no susurró ni una palabra. En cambio, sonrió suavemente y con un gesto indicó al duque que le siguiera.
 
Anduvieron en silencio hasta encontrar ante ellos el río Tan Fu, cuyo fin no podía verse, de tan largo y ancho que era. Tras meditar sobre el río, Mu-sun se dispuso a encender un fuego. Cuando lo hubo encendido y las llamas estaban fulgurantes, el maestro pidió a Chuang que se sentara a su lado. Estuvieron sentados durante horas interminables mientras la fogata brillaba en la noche. A la llegada del nuevo día, cuando las llamas ya no bailaban, Mu-sun señaló el río. Entonces, por primera vez desde la llegada del duque, el gran maestro habló:
 
"Ahora tú entiendes por qué eres incapaz de hacer lo que hizo tu predecesor: mantener la grandeza de tu distrito".
 
Chuang le miró perplejo; en realidad no comprendía más que antes. Con gran vergüenza dijo: "Gran maestro, perdona mi ignorancia, pues no puedo comprender la sabiduría que tú impartes". Mu-sun habló entonces por segunda vez: "Reflexiona, Chuang, sobre la naturaleza del fuego que ardió ante nosotros la pasada noche. Era fuerte y poderoso. Sus llamas saltaban como si bailaran y gritaban con orgullo jactancioso. Ni los fuerte árboles ni las bestias salvajes podrían igualar su fuerza. Con facilidad podría haber conquistado todo lo que estuviera en su camino.
 
"En cambio, piensa en el río. Empieza como una pequeña corriente en las lejanas montañas. Algunas veces fluye lentamente, otras con rapidez, pero siempre se desliza hacia abajo, aceptando las tierras bajas para su recorrido. Gustosamente penetra en todas las grietas del terreno y llena de buena gana todas las hendiduras.
 
Así de humilde es su naturaleza. Cuando escuchamos el agua, apenas puede oírse. Cuando la tocamos, casi no puede sentirse, pues tan suave es su naturaleza.
 
"Sin embargo, al final, ¿qué es lo que queda de lo que fue un fuego poderoso? Solamente un puñado de cenizas. Pues el fuego es tan fuerte, Chuang, que no solamente destruye todo lo que encuentra en su camino sino que finalmente cae víctima de su propia fuerza y es consumido. No ocurre lo mismo con el río tranquilo. Tal y como fue siempre, lo es ahora y lo será siempre: fluyendo eternamente, haciéndose más profundo, más ancho, cada vez más poderoso en su viaje hacia el océano insondable, proporcionando vida y sustento para todos".
 
Tras un momento de silencio, Mu-sun se volvió hacia el duque. "Lo mismo que en la naturaleza, Chuang, así ocurre con los gobernantes. Pues no es el fuego sino el agua lo que lo envuelve todo y es fuente de vida. Por tanto, no son los gobernantes poderosos y autoritarios sino los gobernantes humildes los que con una fuerza interior que llega a lo profundo conquistan los corazones del pueblo y son fuentes de prosperidad para sus estados. Reflexiona, Chuang, -continuó el maestro-, sobre el tipo de gobernante que eres tú. Es posible que la respuesta que buscas se encuentre ahí".
 
Como si fuera el resplandor del relámpago, la verdad se apoderó del corazón del duque. Ya no se sentía orgulloso sino turbado e inseguro. Miró hacia lo alto con los ojos iluminados. Chuang ya no veía nada salvo el sol que se elevaba sobre el río.

El Compromiso del general, Parábolas del Liderazgo

Parábolas del Liderazgo
Por: W. CHAN KIM y RENÉE A. MAUBORGNE
EL COMPROMISO DEL GENERAL
Nos situamos en el siglo IV antes de Cristo, el período de las disputas feudales entre los grandes principados de China. El gran general Chin estaba sentado en su cámara del palacio real con Meung, el que iba a ser designado pronto general de la tercera división, a su lado. Un mensajero, el teniente Yu, acababa de llegar con un informe sobre la logística de la próxima batalla entre la primera división del general Li y la segunda división del Principado Wei, mandada por el general Su.
"Gran general -dijo el teniente Yu- traigo buenas noticias. La primera división disfruta de una importante ventaja. Nuestras tropas superan en número a las de la segunda división en la proporción de cuatro a uno, están bien provistas de armas y los regimientos están bien alimentados. El general Li me envía para aseguraros que la victoria será nuestra, la bandera Chin ondeará para siempre". Cuando el gran general examinó el informe, su rostro reflejaba que la angustia se había apoderado de él. Cerró los puños y ordenó al teniente Yu que enviara refuerzos y volviera al campo de batalla enseguida.
Después de que el teniente hubo partido a toda prisa, el gran general se dirigió al balcón y miró el horizonte.
"¡Ay!", -dijo a Meung-, de nuevo otra división de nuestro principado caerá derrotada".
Meung estaba perplejo. "Gran general -dijo él-, perdone mi atrevimiento, pero no logro entender por qué está usted tan convencido de eso. La división del general Li cuenta con muchos más hombres y más armas que la división del general Su, y sin embargo, usted está seguro de que la victoria no será nuestra. ¿Cómo puede ser eso?”.
El gran general miró con tristeza a Meung, pero no contestó. Lo que hizo fue llevar a Meung a un gran lago que había detrás del palacio. Cuando el gran general y Meung se sentaron en una roca, el general tiró al agua un pequeño trozo de papel. El papel no se movió sino que simplemente flotó. Tras observar el inmóvil trozo de papel durante un tiempo, Meung se mostró intranquilo y preguntó de nuevo: "Gran general, ¿cuál es el significado de esto? He meditado sobre el papel durante más de una hora y su lección no me ha aclarado nada ni ha proporcionado la respuesta a mi pregunta".
Una vez más, el general no respondió sino que hizo que Meung le siguiera. Pasearon hasta llegar a un arroyo muy estrecho y rumoroso. De nuevo el gran general tiró un trozo de papel al agua. Esta vez el papel no permaneció quieto sino que se desplazó rápidamente y desapareció. El gran general se volvió hacia Meung: "¿Comprendes ahora por qué la división del General Su triunfará y no la nuestra"'.
Meung, todavía perplejo, le pidió al general que se explicara. "Meung -dijo el general-, la primera división, grande y con muchas armas, se parece al lago. Pero observa la posición del general Li. Supone con tanta arrogancia que va a obtener la victoria que no lucha. Está estacionado en la retaguardia, no ocurre así con el general Su. El está en primera línea, junto a sus tropas, y ha situado la retaguardia de su división junto al río. Su compromiso de morir con el fin de ganar generará a su vez un compromiso de las tropas. Lo mismo que este arroyo rumoroso, que se precipita en una dirección, arrastra el papel fácilmente mientras el lago no lo hace, así la división de pequeño tamaño, pero unificada en el compromiso, vencerá. Recuerda, las armas y los hombres son importantes, pero el compromiso del general es el que determina la victoria".
Cuatro días más tarde, el teniente Yu y sus refuerzos llegaron al lugar de la batalla. La bandera que ondeaba al viento era la de Wei, no la de Chin. La primera división había sido derrotada.

"No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así..."

"No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así...".
El sentido común no es igual a la práctica común
Un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro dispusieron una escalera y, sobre ella, un racimo de plátanos, de los que a los simios resultaban más apetitosos. Cuando un mono subía por la escalera hacia los plátanos, los experimentadores lanzaban de inmediato un chorro de agua fría sobre los monos que esperaban abajo.
Después de algún tiempo de repetir el experimento, lograron que cada vez que un mono intentaba subir la escalera, los otros monos lo agarraban y no le dejaban hacerlo, por mucho que se resistiera. Pasado algún tiempo más, ya ningún mono hacía el menor ademán de subir por aquella escalera, a pesar del hambre que tenían y de la tentación de la apetecida fruta que tenían tan cerca. Entonces, los científicos sustituyeron uno de los monos por otro nuevo.
Lo primero que hizo este nuevo mono fue intentar subir la escalera, pero fue rápidamente retenido por los otros y recibió una buena paliza. Después de repetirlo algunas veces más, el nuevo integrante del grupo comprendió que no debía hacerlo y ya no intentó subir más.
Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió lo mismo, con la novedad de que el primer sustituto participó con entusiasmo en la paliza que propinaron al novato.
Al poco tiempo sustituyeron a un tercer mono, y se repitieron los mismos hechos con una exactitud milimétrica. Cambiaron después al cuarto mono, y, finalmente, al último de ellos. Quedó por tanto un grupo de cinco monos nuevos que, aunque nunca habían recibido el baño de agua fría, continuaban golpeando sin piedad a quien intentase subir la escalera para alcanzar los plátanos.
Si hubiese sido posible interrogar a alguno de los cinco nuevos monos, y preguntarles por qué pegaban a quien intentaba subir por aquella escalera, probablemente su respuesta habría sido del estilo: "No sé, aquí las cosas siempre se han hecho así...".
Este sencillo y verídico relato puede servirnos para considerar en qué aspectos vivimos quizá al son de tópicos que se han hecho generales y se nos han impuesto, pero que, si nos preguntan por su sentido, no los sabríamos fundamentar debidamente.
Algo de eso hay, por ejemplo, en la empresa y en la consiguiente hostilidad tan extendida en algunos ambientes.
Sus aficiones preferida de estos personajes es hablar mal de los demás, presuponer por principio que la empresa todo esta estipulado y que nada puede cambiar. Ese es el discurso imperante en bastantes sitios, y quien se atreva a decir otra cosa es rápidamente maltratado, como sucedía a los monos que esperaban bajo la escalera. Es cuestión de repetir la operación un número suficiente de veces, y al final se acaba consiguiendo que todo el mundo se una a la siempre sugestiva tarea de maldecir y despotricar según los estándares imperantes, aunque no se tengan muy claros los motivos.
Imponer así las ideas, con la fuerza de la agresividad dominante, se ha demostrado una estrategia bastante eficaz, pues deja flotando en el ambiente una actitud que la gran mayoría asume sin demasiada reflexión. Esto hace, por ejemplo, que muchas personas en su empresa no participen y expongan sus ideas prescindiendo de la creatividad, porque han visto ya demasiadas veces cómo se hostiga a quien intenta subir por esa escalera.
"Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio", decía Albert Einstein, y no le faltaba razón, pues cuando se logra instalar un prejuicio en las mentes de un colectivo de personas, no es nada fácil superar esa ofuscación, porque los prejuicios tienen eso, que son previos al juicio de la razón.
Por eso debemos esforzarnos en pensar y actuar con independencia, procurando fundamentar bien las razones del propio obrar, sin asumir una actitud hostil por el mero hecho de que los demás la tomen. Así lograremos profundizar en las razones de las cosas, en vez de seguir la corriente a los demás.