domingo, 13 de marzo de 2011

Reanuda tu compromiso con tu salud


El 1er faro es el de la salud y el ejercicio es el eje que mantiene el equilibrio, la vitalidad y libera el stress negativo aflorando el positivo dador de la motivación que combata nuestros miedos.

No se castigue más. Para mantenerse saludable, hay que ser constante y disciplinado. No es fácil ejercitarse frecuentemente, alimentarse bien, dormir por lo menos 8 horas al día, tomar suficiente agua y mantener la mente lejos de pensamientos destructivos.

Por: SIMONE CAVALLETTI


Es más fácil no hacer nada. Simplemente comer comida chatarra y estar tirado en el sofá viendo televisión, sin embargo, las consecuencias en ambos casos pueden cambiar la ruta de su destino para siempre. Es usted quien escoge una vida fructífera o una llena de enfermedades y dolencias. Si usted es de los que se ejercita por tres días consecutivos y luego está un mes sin hacerlo, en esta columna le voy a dar algunos consejos prácticos y útiles para que retome la vía de la salud y la prosperidad. Vuelva a enfocarse en sus metas y haga un compromiso con usted mismo.

Muchas personas piensan que pueden abandonar su dieta y la rutina de ejercicios por dos semanas y luego la pueden retomar sin ningún problema. La realidad es que toma tiempo y esfuerzo crear nuevos hábitos. Hay que prepararse y acondicionarse para los mismos. Luego de un receso en nuestra rutina, debe comenzar nuevamente por el principio. Reanude su compromiso con su salud y bienestar. La regla de oro: enfóquese en una meta a la vez. Por experiencia se que cuando tratamos de hacer varios cambios a la vez, perdemos el enfoque y nos desviamos de nuestra meta.

La clave es dirigirse a una sola meta a la vez para lograr cumplirla. Comprométase por un mes. Esto no implica que tenga que esperar a que comience el próximo mes para iniciar su régimen. Empiece hoy mismo por un período de 30 días. Hágalo a la misma hora todos los días. Si usted es de los que piensa que hará ejercicios cuando tenga tiempo jamás lo encontrará. Tiene que asignarse un horario fijo todos los días. Apúntelo en su agenda. De esta manera, su hábito será más fuerte. Comience poco a poco. En un principio, no exceda sus límites.

Si antes usted nadaba 3000 mts, comience por nadar 1000 mts. Si corría por media hora, hágalo por 15 minutos. Dele tiempo a su cuerpo a adaptarse a su nueva realidad. Aprenda de sus errores para no repetirlos. Identifique cual fue el motivo por el cual abandonó su rutina de ejercicios. Así, aprenderá a combatirlo la próxima vez que aparezca. Celebre sus logros aunque sean pequeños. Esa primera semana, es crucial para alcanzar el éxito.

Aprenda a reconocer cada pequeño paso. Poco a poco llegará a su meta. Es probable que cuando lleve varias semanas en su nueva rutina, entre en una crisis. Manténgase enfocado en su meta y no mire para el lado. Abandonar su rutina no debe de ser una opción. Siempre exhorto a mis clientes a visitar al médico antes de comenzar cualquier rutina de ejercicios. La vida es maravillosa.

Las diferencias entre un equipo líder y un equipo gestor



"La gestión tiene que ver con hacer bien las cosas, el liderazgo con hacer lo correcto. La gestión eficaz sin un liderazgo eficaz es una perdida de tiempo. Primero ha de ser el líderazgo y luego la gestión". Hubert Rampersad

Las empresas del siglo XXI necesitan ser lideradas no gestionadas, la gestión es parametrizada o diseñada por el equipo (La gestión es una de las 7 actividades del equipo que lidera)  que genera una arquitectura (Solución) que da respuesta a un ambiente global y que luego de su parametrización que es la estrategia, deja en manos de la tecnología de que se hagan las cosas bien.

Hoy en día las variables en juego son tantas y cambian tan rápido que una sola persona no es capaz de cubrir los puntos ciegos y de corregir las enfermedades de la visión que se van generando a lo largo de la implantación de la estrategia y está comprobado que donde ocurren los errores está en la implantación pudiendo llegar hasta un 80 %

" El mejor líder es aquel cuya existencia no nota la gente. El siguiente mejor es al que la gente respeta y alaba. El siguiente es el que la gente teme; y el siguiente es al que odia. Cuando el trabajo del mejor líder está acabado, la gente dice: Lo hicimos nosotros mismos" Lao-Tzu

las diferencias entre un equipo líder y un equipo gestor

El equipo Gestor / El equipo Líder

- Administra / - Innova
- Es una copia / - Es original
- Mantiene / - Desarrolla
- Acepta la realidad / - La gestiona
- Se centra en los sistemas y en la estructura / - Se centra en las personas
- Es cortoplacista / - Tiene perspectiva a largo plazo
- Pregunta cómo y cuándo / Pregunta qué y por qué
- Pone su mirada en el resultado / Pone su mirada en el horizonte
- Imita / - Origina
- Acepta el Statu Quo / - Trata de desafiarlo
- Son unos buenos soldados / - Son ellos mismos
- Hacen las cosas bien / - Hacen las cosas que se deben hacer

la clave fundamental es que un equipo gestor y de un equipo líder está en el clima del equipo y lo definimos como " Aquellas percepciones de los profesionales sobre los comportamientos organizativos que afectan al rendimiento del trabajo"

El 30 % de los resultados de un equipo está condicionado por el clima organizatimo que mantienen, es decir si se alcanza un clima ideal

El clima organizativo es el factor que más refuerza el compromiso del equipo y la clava para desarrollar ese clima es un equipo líder que podrá influir en un 70% de los resultados y para poder lograr esta influencia deben considerarse 6 dimensiones:

1.- la flexibilidad, Para aceptar nuevas ideas
2.- la responsabilidad, el grado de delegación que los miembros del equipo perciben, básicos para desarrollar la innovación
3.- Las metas propuestas
4.- las recompensas, todos necesitamos reconocimiento
5.- La claridad de los objetivos propuestos
6.- El espíritu de equipo o el grado en que los miembros del equipo sienten que están todos trabajando hacia un objetivo común

Para equilibrar estas 6 dimensiones el eje fundamental es un equipo Líder

De los grupos tradicionales a los equipos con talento




"La inspiración existe, pero tienen que encontrarte trabajando" Pablo Ruiz Picasso

"El talento, en buena medida, es una cuestión de insistencia" Francisco Umbral

" Es curioso, cuanto más entrenamos, más suerte tenemos" Larry Brind

"la disciplina es la parte más importante del éxito" Truman Capote

"En un mundo de cambios vertiginosos, donde la adaptación al mercado, la innovación y el aprendizaje van a ser continuos y vitales, es imprescindible que las empresas sean inteligentes.
Que sepan aprovechar todas las capacidades de sus empleados, todas las posibilidades de la organización, toda la creatividad que pueda surgir de los esfuerzos compartidos. No se trata de contratar a un montón de superdotados, sino de hacer que el conjunto funcione inteligentemente. Por decirlo con una frase sentenciosa: se trata de conseguir un grupo de personas no extraordinarias produzca resultados extraordinarios" José Antonio Marina, El vuelo de la inteligncia

"Planifica lo que es difícil mientras es todavía fácil, realiza lo grande mientras es todavía pequeño. Las cosas más difíciles del mundo deben hacerse mientras son todavía fáciles, las cosas más grandes del mundo deben hacerse cuando todavía son pequeñas. Por esa razón, los sabios nunca hacen lo que es grande y es por ello por lo que pueden conseguir la grandeza"

Los grupos tradicionales vs los equipos con talento

- Tienen lealtad a la organización / - Son leales a si mismos y sus proyectos
- Búscan estabilidad / - Pasión por la acción y el cambio
- Nivel medio de confianza / - Alto nivel de confianza
- Planes de carrera a largo plazo / - Esperan estar en la empresa poco tiempo, cumplen ciclos
- Enfocados en salarios, posición / - Enfocados en crecimiento, oportunidades y rentabilidades
- Buscan el equilibrio / - Demandan una vida equilibrada
- Miedo al cambio / - Comodos con el cambio
- Se ajustan a las nuevas tecnologías / - Usan la tecnología como segunda naturaleza, como un hábito
- Trabajan muchas horas / - Prefieren ser juzgados por los resultados
- Creen que la dirección es capaz de responder a todo / -Quieren que la dirección sea consistente
- Lema: trabaja duro y ten éxito / - Lema: trabaja bien, disfruta con tu trabajo y supérate

la diferencia entre los grupos tradicionales y los equipos de talento ya no es de 1:2, como en el pasado. Es de 1:100 o incluso 1:1000

"El hecho de que la inteligencia y el talento pueden desarrollarse ofrecen unas nuevas dimensiones de superación de los equipos que componen las empresas a la hora de alcanzar ventajas competitivas y añade a las individualidades trascendencia y un poderoso motivo de superación", Enrique Sánchez de león

martes, 8 de marzo de 2011

¿Cuánto nos cuesta perdonar?


"Si no perdonas tú el tiempo lo hará."

"Perdonar lastima menos el alma que el olvido."

El perdón , y la ausencia de recór derrumba barreras,  muros, y nos permite avanzar. lo más difícil es  perdonarse a uno mismo.

Un  estudio de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) ha analizado los cambios emocionales que surgen entre sexos y generaciones a la hora de perdonar. El análisis, que se ha publicado en la Revista Latinoamericana de Psicología, demuestra que los padres perdonan con más facilidad que sus hijos, y las mujeres más que los hombres.

“Una variable decisiva en la capacidad de perdonar es la empatía, y las mujeres tienen más capacidad empática que los varones”, señala Carmen Maganto, coautora del estudio y profesora titular en la Facultad de Psicología de la UPV, en declaraciones a la Agencia SINC.

Los hijos consideran que “las cosas se perdonan con el paso del tiempo”, pero los padres aluden a razones como “el arrepentimiento y el perdón de la otra parte” y “la justicia por medio de la ley”. En la definición del perdón, padres e hijos tienen similares concepciones. Falta de rencor, reconciliación y comprensión-empatía son los términos que mejor identifican el perdón para ambos grupos.

Sin embargo, hombres y mujeres presentan más diferencias. Para ambos “la falta de rencor” es lo que mejor define el perdón. Pero los varones dan una importancia mayor a esta característica.

Este es, sin duda, uno de los temas duros de la vida. A su alrededor se han creado catedrales de malentendidos y no pocas enfermedades asociadas a la necedad de continuar siendo víctimas de quienes nos han herido. 

Perdonar es la experiencia de paz y comprensión que se siente en el presente. Se perdona al confrontar las reglas rígidas que uno(a) ha trazado para el comportamiento de los demás, y al enfocar la atención en las cosas buenas de la vida, no en las malas. 

Perdonar no significa olvidar o negar las cosas dolorosas ocurridas.
Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado. 

Hay tres componentes principales que motivan la creación de largos y dolorosos resentimientos: 

* Tomar la ofensa exageradamente personal
* Culpar al ofensor por nuestros sentimientos
* Crear una historia de rencor 
Piense en alguna herida personal para así darse una idea de cómo lo aflige ahora. Cierre los ojos y piense en aquel doloroso suceso por un momento.

Cuando recuerde claramente lo ocurrido, piense o escriba brevemente un resumen sobre aquella experiencia. Cuente la historia de lo que pasó, en el papel o en la cabeza. 

Ahora analice lo que pasa cuando piensa en ello hoy. Por ejemplo, ¿cuál es su pensamiento más recurrente al recordar el suceso? Luego tenga en cuenta cómo se siente y fíjese cómo reacciona su cuerpo al revivir el dolor.

Una vez consideradas sus respuestas, por favor responda a las siguientes preguntas: 

1. ¿Piensa usted en esa dolorosa situación más de lo que piensa en las cosas buenas de la vida?
2. ¿Al pensar en ello siente incomodidad física o alteración emocional?
3. Cuando hace memoria sobre el particular, ¿lo hace con los mismos pensamientos?
4. ¿Repite la historia una y mil veces en la cabeza? 

Debe quedar claro que los rencores no son señal de enfermedad mental.
Sentirse herido(a) tampoco es indicio de estupidez, debilidad o falta de autoestima. Sencillamente significa que no se está preparado(a) para afrontar las cosas de otra manera. Sentirse herido(a) en la vida es normal pero difícil, y casi todos creamos rencores en algún momento. Sin embargo, que sean comunes no significa que sean saludables. 

Por más preparación que se tenga para perdonar, hay momentos en que es útil -hasta necesario- sentirse molesto(a). Puede ser que algún límite personal haya sido violado; podemos hallarnos en peligro o haber sido maltratados. Aun así, las situaciones que exigen reaccionar con molestia son muy pocas.
Reaccionar movidos(as) por el dolor sólo ayuda cuando ello soluciona el problema.

Ceder el poder

El error más grande que se comete bajo el efecto de las sustancias estresantes es culpar de nuestra molestia a la persona que nos lastimó. Al culpar a otros por nuestros sentimientos, les cedemos el poder de controlar nuestras emociones. Seguramente tal poder será mal usado y seguiremos heridos (as). Es alarmantemente alta la cantidad de personas que le ceden poder a aquellos que nos los quieren. 

Sentirnos mal cada vez que pensamos en la persona que nos lastima se vuelve costumbre y nos hace sentir víctimas de alguien más poderoso.

Responsabilizar a las personas por sus acciones no es lo mismo que culparlas por nuestros sentimientos.


domingo, 6 de marzo de 2011

Aceptate a ti mismo


He comprobado que cuando realmente nos amamos, es decir cuando nos aprobamos exactamente tal como somos, todo funciona bien en la vida, Louise L. Hay

La dimensión personal la que soporta los auténticos valores humanos en la que se ha de llevar a cabo la acción de aprendizaje y desarrollo

Se refiere a esas tres rarezas: la libertad, la creatividad y la dialogicidad , que en definitiva permiten al ser humano ser persona, decidir sobre uno mismo. Amarse y respetarse a si mismo es la decisión más importante que debemos tomar cada día, a lo largo de todas las etapas de la vida desde la infancia como la ancianidad.

El problema si lo hay radica en que aceptarse y amarse a si mismo exige de un aprendizaje que no los debieron enseñar desde la cuna y debemos seguir aprendiéndolo a lo largo de toda nuestra existencia

La aceptación de uno mismo esta en constante interacción y retroalimentación por vasos comunicantes con la libertad, creatividad y actitudes dialogantes

Por la libertad accedemos a las experiencias personales que nos proporcionan autonomía y confianza en las propias capacidades, diseñando y provocando nuestro que hacer vital, libre de los dominios ajenos.

Aprendemos de la propia experiencia personal.

Mediante la creatividad proyectamos nuestra propia existencia como un quehacer irrepetible, repleto de sugerencias, posibilidades, inquietudes, esperanzas, libre de estereotipos, servilismos y esquemas acomodaticios y despersonalizantes.

Por las actitudes dialogantes vamos madurando la capacidad de vivir nuestra vida como búsqueda constante de encuentros humanos enriquecedores.

- el entendimiento y la comprensión de los demás y
- el ser capaces de ver las cosas desde su punto de vista nos conduce a la perfección madurativa humana;
- La entrega a los demás
- El amor y la aceptación del otro.

Que solo es posible cuando uno se acepta y se quiere a sí mismo

Bibliografía: Valores Humanos

sábado, 5 de marzo de 2011

Las R´s del Líder


"Si quieres algo bueno, búscalo en ti mismo" Epicteto.

El líder  en el ámbito que se desarrolle debe partir de actuaciones libres y autónomas que se transforman en responsabilidades y deberá aportar  las 9R que José María Gasalla incluye en su modelo que denomina "Tecnología Humanista 9R" en su libro Marketing de la formación de Directivos, aunque particularmente defiendo la posición de que los directivos son el cuello de botella de las empresas y las organizaciones dependiendo de donde este colocado en la estructura organizacional y que las empresas del siglo XXI deben tener Líderes que dirijan o equipos de Líderes que dirijan.

Las 9R del modelo "Tecnología Humanista de Gasalla":

1.- Rebeldía: Ser una persona que se atreva a cuestionar el statu quo, ser inconformista

2.- Renovación: Convencer por el mismo. Ser autocrítico y exigente, siendo temeroso de la complacencia y la inercia

3.- Reto: Tiene siempre delante un reto, un desafío, algo que superar, comenzando por el propio proceder

4.- Rumbo: Señalar el rumbo hacia ese reto y alzar la vista para no caer en el día a día, en el agujero que hace perder de vista el horizonte

5.- Riesgo: Aceptar que la búsqueda de una mejor realidad para todos no se consigue desde el aseguramiento.

6.- Ritmo: Saber unir actividades y tiempos logrando un ritmo y que el fluir organizacional sea armónico.

7.- Resultados: Ser consciente de que aun siendo muy importante los "cómo" del camino es vital lograr unos resultados que posibiliten la sostenibilidad del sistema.

8.- Reflexión: Pararse y preguntarse si son los resultados los que le hacen sentirse bien o estos le están impidiendo conseguir otros que son los que realmente le importan.

9.- Ruptura: Tener la valentía de romper y de no aceptar porque otros acepten o por miedo a represalias.

Conociendote a ti mismo, podrás Reflexionar e identificar tus fortalezas y necesidades. A través de ellas asumirás el Riesgo,  podrás marcarte el Rumbo, Romper con las creencias que te limitan. Sacando el Rebelde que tienes dentro para enfrentar tus miedos y transformarlos en Retos y desafíos que te permitan  conseguir el Ritmo y la velocidad de crucero que te otorgará la tranquilidad de observar desde el puente de mando, que los Resultados son la consecuencia del trabajo BIEN HECHO. BZ "Bravo Zulú" y que la clave de tu éxito es la Renovación constante.

viernes, 4 de marzo de 2011

¿Cuando fracasa la inteligencia?



Intentar“reducir la vulnerabilidad humana”. Según afirma Marina la inteligencia es nuestra salvación, y la estupidez nuestra gran amenaza.

¿Cuándo fracasa la inteligencia?

El fracaso de la inteligencia de da cuando es incapaz de ajustarse a la realidad. El gran objetivo de la inteligencia es la felicidad, por eso todos sus fracasos tienen que ver con la desdicha.
Marina hace una distinción entre la inteligencia fracasada y la inteligencia dañada. En ambos casos se llega a penosos resultados, por lo que es difícil distinguirlas. Marina es optimista y piensa que la inteligencia puede llegar a triunfar.

LA INTELIGENCIA MALOGRADA

Una persona muy inteligente puede malograr su vida por un comportamiento estúpido
El éxito de la inteligencia está en saber dirigir bien nuestra conducta; tenemos que ser capaces de saber salir bien parados de las situaciones a las que nos enfrentamos.
La inteligencia fracasa cuando nos dejamos ir a la deriva.
División en estratos de la inteligencia
-1º Piso ! capacidad intelectual
-2º Piso ! uso que hacemos de la capacidad intelectual
Esto nos lleva a distinguir entre ser inteligente y comportarse inteligentemente.
Marina afirma que es fácil mentir. Lo complicado es mantener la mentira.
Distingue entre:
-Inteligencia estructural: capacidad básica. Se mide con los test de inteligencia
-Uso de la inteligencia: es la inteligencia en acción. No se mide mediante test.
Inteligencia ejecutiva: su misión es iniciar, dirigir y controlar la inteligencia computacional.
¿Hay una inteligencia triunfante y una inteligencia fracasada?
Marina cree que sí. Para él es un claro fracaso de la inteligencia todo aquello que nos impide conseguir la felicidad.
Descubre 3 posibles causas de la estupidez:
-intromisión de modelos mentales inadecuados
-ineficacia de la inteligencia ejecutiva
-equivocada jerarquía de los marcos referenciales (escala de valores)

LOS FRACASOS COGNITIVOS

Error: grave fracaso de la inteligencia. Dice que reconocer la equivocación y aprovecharla es un alarde que ronda la genialidad. También es un fracaso de la inteligencia negar una evidencia.
Prejuicio, superstición, dogmatismo y fanatismo son claros fracasos de la inteligencia. Se deben a una selección de los datos que entiendo que se da diariamente, por ejemplo en el gesto de escoger el periódico, no el que sea más objetivo sino el que nos va a dar la razón. Para atender a otros argumentos se requiere valentía. (Ejemplos: “sabe a queso pero es jamón”, “¿cómo me va a engañar una persona que habla con Dios?”)
-Prejuicio: es muy peligroso y lo define como estar absolutamente seguro de una cosa que no se sabe.
-Superstición: “la supervivencia de una creencia muerta, desbaratada, injustificable, pero que tratamos al menos de justificar”.
-Dogmatismo: “mantenimiento de una creencia previa”
-Fanatismo: síntesis de todo lo anterior (prejuicio + superstición + dogmatismo). El principio básico del fanatismo es una proposición difícilmente discutible. Es la superstición llevada a la práctica, somete a cautiverio a la gente.
·Quistes mentales: manías. Lo realmente importante es que estas no se extiendan.
·Creencias tóxicas: son aquellas conclusiones de gran firmeza que no cuentan con evidencias que las apoyen. Valoran una experiencia centrándose en un detalle específico o generalizando excesivamente. Marina dice que estas creencias deben ser erradicadas.
·Credulidad: es otro fracaso de la inteligencia. Es la facilidad excesiva para creer las cosas.
Las personas tenemos capacidad para cambiar las creencias
Distingue entre uso racional e irracional de la inteligencia: el uso racional consiste en buscar evidencias compartidas, ya que eso es imprescindible para convivir.

 LOS FRACASOS AFECTIVOS

Habla de las emociones, que las equipara a la pasión ciega, y señala que no son la principal causa de los fracasos de la inteligencia.
La causa de los fracasos afectivos es la dificultad en reconocer lo que sentimos.
Sentimientos: mensajes cifrados
Furia: locura breve
Amor: locura breve
Hipocondría: fondo de la irracionalidad enquistado en una personalidad normal.
Ataque de nervios: cortocircuitos
Distingue entre sentimientos inteligentes y sentimientos estúpidos
Las emociones se vuelven irracionales cuando se adueñan de toda la mente humana. Las diferentes experiencias afectivas se organizan en:
-Impulsos: deseos, necesidades, tendencias
-Sentimientos: alegría, calma, miedo, furia, tristeza, decepción, frustración, desesperación...
-Apegos: relaciones psicológicas que enlazan profundamente al sujeto con otra persona. No
tienen que ver con el amor ni con la felicidad.
Confusión de los afectos: es otro gran fracaso de la inteligencia. Recordar el caso del invitado indeseable, que tenemos muchísimas ganas de que se vaya, pero cuando lo hace lo echamos de menos.
Más fracasos de la inteligencia:
-Envidia: “estilo afectivo intrigante”, manifestación de carencia.
-Celos: muy relacionados con la envidia. Una persona es celosa por amor propio.
-Resentimiento: negarse a olvidar un daño.
Marina pretende ayudarnos a conseguir una personalidad inteligente para que podamos ser felices. Un problema de la gente joven es creer que es necesario gustar a todo el mundo, cuando eso es imposible e innecesario.
Hace una distinción:
-Personalidad recibida: está genéticamente condicionada. Nos hace propensos a la felicidad o a la desdicha.
Personalidad Recibida = Inteligencia Básica + Temperamento + Sexo
-Personalidad aprendida: carácter
-Personalidad elegida: “modo como una persona concreta en una situación concreta se enfrenta o acepta su carácter”.
Personalidad elegida = Carácter + Planes de Vida + Comportamiento

LOS LENGUAJES FRACASADOS

Vivimos con y entre palabras, por eso necesitamos purificar el intercambio de palabras. En este capítulo Marina nos hace reflexionar sobre:
Impedir que el lenguaje se convierta en un arma letal de destrucción doméstica”
El 80% de las mujeres españolas se quejan de que sus maridos no hablan lo suficiente, y es que hombres y mujeres hablan y escuchan de diferentes formas. Esto es ejemplo del lenguaje fracasado que da lugar a muchos malentendidos y que envenena la vida de muchas personas (diferente configuración del cerebro masculino y femenino).
Muchas personas tienen dificultades para reconocer y expresar sus sentimientos: si no nos detenemos a analizar nuestros sentimientos, no podremos analizar nuestra vida consciente. Pero no hay que pecar ni por exceso ni por defecto en lo que se refiere a nuestro análisis introspectivo. Hay que evitar el estar analizándose continuamente.
Marina hace un inventario de nuestros fracasos en las relaciones íntimas:
-Nuestra habla interior fracasa cuando no es capaz de dirigir la conducta.
-Somos comentaristas de nosotros mismos, y estos comentarios a veces nos destruyen y a veces nos animan. Muchas veces son un “incordio vital”.
-Las incomunicaciones más dolorosas se dan sobre todo en las situaciones amorosas, debido a 3 factores:
·Silencio: das cosas por obvias, no te apetece hablar.
·Sumisión: aceptar cosas por no armar jaleo.
·Malentendidos: no siempre interpretamos lo que oímos porque influyen factores como el contexto, la intención y el retintín.
John Gottman es un experto que estudia los fracasos matrimoniales y distingue 4 etapas en el deterioro de la comunicación conyugal:
- críticas
- desprecio
- actitud defensiva
- actitud evasiva
A veces las conversaciones se nos van de las manos y adquieren unas consecuencias que no deseábamos.

Otro fracaso en el lenguaje es producido por las distintas expectativas respecto a la conversación, lo que suele producir desajustes graves en la pareja. Para evitarlo hay que ser experto en el empleo de la palabra
Una vez más la inteligencia fracasa cuando:
Adquiere sentimientos tóxicos (inteligencia computacional)
La inteligencia ejecutiva adopta malos criterios (comprender a otra persona)
La inteligencia ejecutiva es incapaz de dirigir la inteligencia computacional.

EL FRACASO DE LA VOLUNTAD

VOLUNTAD = “El yo ejecutivo”

La voluntad es la motivación inteligentemente dirigida. Ella se encarga de introducir cierto orden en las voces discordantes que nos invaden frecuentemente. Es la sede de la libertad porque media entre el deseo y la acción y ayuda a tomar decisiones. Es la que nos permite liberarnos de las coerciones.

Marina dice que hay que tener atención con la “procastinación”, es decir, “dejar algo para mañana. Pero es más que eso, es abandono. El procastinador toma la decisión de hacer una cosa mañana, decisión que será aplazada con la misma resolución al día siguiente. Tiene una gran fuerza de voluntad para actuar en el futuro, pero una débil voluntad para el presente. Él mismo se da argumentos muy convincentes que le aconsejan aplazar la decisión.”

Indecisión: suele derivar de un estilo afectivo acobardado que teme equivocarse o que teme la novedad. Prefiere lo malo conocido a lo bueno por conocer.
Rutina: no hay que caer en la rutina porque no todo lo que funciona en un momento dado debe funcionar siempre.
Inconstancia: está muy unida a la capacidad de soportar el esfuerzo.
Obcecación o tozudez: claro fracaso de la inteligencia.
Adicciones: la gente tiene derecho a morirse de lo que quiera, pero quien es adicto pierde su libertad, así que no me puedo fiar de él.

LA ELECCIÓN DE METAS

Tenemos que organizar planes de vida y de eso depende en gran medida nuestros éxitos o fracasos vitales. Todos tenemos una meta que es querer ser felices. La elección de las metas es una de las más delicadas operaciones de la inteligencia, y muchos fracasos llegan porque las metas que emprendemos son imposibles en sí mismas o para nosotros.
El problema de coordinar metas con otras personas es difícil y eso causa frustraciones. Un buen ejemplo lo tenemos en las relaciones de pareja y en las relaciones familiares. El miedo a un fracaso en las relaciones de pareja hace que cada uno de los miembros invierta poco en ella. Se preparan para el posible divorcio.
Hay 3 casos de fracasos provocados por el contenido de las metas:
-“He elegido mal mi meta” ! era imposible, contradictoria
-“No coordino mis metas con las impuestas por la sociedad” ! individualismo insolidario
-“No he sabido coordinar mis metas con las de otra persona concreta” ! matrimonios fracasados
La maldad es el gran fracaso de la inteligencia. Nos habla del caso de Napoleón: dice Marina que en su ámbito privado consiguió sus metas, pero considerado desde sus víctimas, fue un perdedor porque no supo resolver los problemas de su nación.
Es necesaria una inteligencia compartida (pareja, vecinos)

SOCIEDADES INTELIGENTES Y SOCIEDIADES ESTÚPIDAS

Inteligencia social: hasta ahora sólo se ha tratado la inteligencia como una facultad personal. La inteligencia social es aquella que emerge de los grupos , asociaciones o sociedades, la que surge de las relaciones sociales. Cada uno tiene su inteligencia individual, pero esta se desarrolla en un concepto social que favorece o frena su despliegue.
Inteligencia potencial: se convierte en energía afectiva al pasar por el contexto social.
Sociedades inteligentes y sociedades estúpidas:
-Las agrupaciones inteligentes captan mejor la información, se ajustan a la realidad y perciben antes los problemas. Inventan soluciones eficaces y las ponen en práctica.
-Las agrupaciones estúpidas crean problemas que no saben resolver. Viven entre irritabilidad y desconcierto.
¿Cómo sabemos que fracasa una sociedad?
Cuando las creencias vigentes, los modos de resolver conflictos, los sistemas de evaluación y los modos de vida disminuyen las posibilidades de las inteligencias privadas.
Inteligencia compartida: aumenta las capacidades de todos.
Bondad: es la gran creación de la inteligencia. Una persona es buena cuando sabe cuál es la mejor solución para un problema que afecta a una comunidad y la pone en práctica.
La inteligencia fracasa cognitivamente cuando mantiene creencias privadas: prejuicios, supersticiones, dogmatismos y fanatismos.
La inteligencia fracasa afectivamente cuando el odio, la agresividad, la envidia, la impotencia y la soberbia desvían del buen camino las sociedades.
La inteligencia fracasa desde un punto de vista operativo cuando la inteligencia social se equivoca en las metas.
Éxito de la inteligencia: - en la vida privada ! felicidad
- en la vida pública ! justicia

ELOGIO DE LA INTELIGENCIA TRIUNFANTE

“La inteligencia fracasada pare dos terribles hijas: la desdicha (evitable) y la maldad, que añade desgracia a la desgracia. Son nuestras dos grandes derrotas, cada cual con sus ramificaciones: fanatismo, insensibilidad, desamor, violencia, rapacidad, odio, afán de poder, miedo...”
Marina dice sobre la sabiduría que es la inteligencia habilitada para la felicidad privada y para la felicidad política, es decir, para la justicia. Sabio no es quien sabe muchas cosas, sino el que actúa sabiamente. La inteligencia triunfante es, pues, la que inventa lo valioso en nuestra vida privada o pública, es nuestra salvación. Para él la inteligencia es un caudal poderoso y contra viento y marea triunfará.

Gestión de la envidia



1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.
2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.
Por Francisco Alcaide Hernández
Es conocida la historia de un genio todopoderoso que se le apareció a un individuo y le dijo:
– Pídeme lo que quieras, pero ten en cuenta que de lo que me solicites le daré a tu vecino el doble.
El individuo, tras una pausa, contestó:
– Que me quede tuerto.
Sí, hablamos de la envidia, un tema typical spanish que como escribe el artista Pedro Ruiz en su libro RuiZcionario» (Ediciones B, 2006) es:
1. Pasión cobarde que cuanto más se tiene, más se oculta.
2. Reconocimiento del propio fracaso.
3. Cáncer de la alegría. Comadrona de la maldad.
4. Palabra que empieza por la letra E, como España.
Apuntamos algunas ideas respecto a esta cuestión:
La envidia está incrustada en la naturaleza humana. Viene de fábrica y la experimentan todas las personas, la diferencia es que unos saben domesticarla mejor que otros; unos se dejan llevar por ella y otros son capaces de ponerle riendas para que no se desboque. Quien dice que nunca siente (o ha sentido) envidia, miente. Esquilo aseguraba: «Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrarse del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia». Celebrar los éxitos de los demás sólo es propio de personalidades muy maduras y equilibradas. Es conocida la historia de dos amigos que se encuentran y le dice uno al otro: «¡Hombre Juan! ¡Qué alegría verte! Creía que estabas muerto porque todo el mundo habla bien de ti».
La envidia surge porque nos comparamos. No nos gusta tener o ser más, sino tener o ser más que los demás. Nada es mucho ni poco sino en relación a algo. Por ello, cualquier referencia es insuficiente si al otro le van mejor las cosas (y siempre hay alguien a quien le va mejor). El gran error, por tanto, es mirar demasiado hacia «fuera» y poco hacia «dentro». Disfrute con lo que hace, evite mirar a los lados y no sentirá envidia. El viejo Morrie Schwartz, en la obra «Martes con mi viejo profesor» (Maeva, 1996) de Mitch Albom, lo expresa magistralmente: «Haz las cosas que te salen del corazón. Cuando las hagas no estarás insatisfecho, no tendrás envidia y no desearás cosas de otra persona. Por lo contrario, lo que recibirás a cambio te abrumará».
Quien destaca levanta envidias, es inevitable. «Ladran, luego cabalgamos», le decía Don Quijote a su escudero Sancho Panza. Si Vd. vuela alto siempre habrá alguien que le intente cortar las alas. No se preocupe, las críticas malintencionadas son el mejor síntoma de que uno está por el buen camino y avanza con paso firme. Al que no alcanza metas no se le dedica ni un minuto de atención.
El mayor alimento de la envidia es la mediocridad. La envidia no es más que el recurso de los menos capaces; individuos que ante la imposibilidad de alcanzar los objetivos que les gustarían, intentan que otros tampoco se alcen con ellos porque eso supondría dejar al descubierto sus carencias. Para ello no tienen reparos en maldecir las ilusiones y las conquistas de terceros con la finalidad de que desistan y así poder saciar sus propias insatisfacciones personales. 
La envidia no sólo hace acto de presencia por «acción» sino también por «omisión». Hay comportamientos que requieren ser alabados y aplaudidos, y no hacerlo, es igualmente una demostración de envidia. Pablo Picasso aseveraba: «Quien se guarda un elogio se queda con algo ajeno». Cuando alguien se alce con algún mérito y el resto permanezca en silencio, probablemente la envidia esté presente. Con gran acierto Khalil Gibran aseguraba: «El silencio del envidioso está lleno de ruidos».
Lo de «envidia sana» es un cuento. De sana, nada. Esta expresión es el mecanismo de defensa que utilizamos los humanos para esconder nuestros auténticos sentimientos, ya que como decía Plutarco, «entre los desórdenes del alma, la envidia es el único inconfesable». Por eso, el ser humano busca excusas para no quedar en evidencia y al nombre de la «envidia» se le añade el apellido de «sana».
Lo más triste de la envidia es que habitualmente se manifiesta entre los más cercanos. Esto es, en el círculo de amigos, en el ámbito familiar o entre los compañeros de trabajo. La razón es sencilla: con quien uno tiene a mano existen más posibilidades de comparar. Es una triste paradoja pero cierta: donde teóricamente debería existir más unión y satisfacción por los logros del prójimo, es donde la envidia se manifiesta con mayor crudeza.
La envidia casi nunca se exhibe a cara descubierta. Es más sutil y suele servirse de segundas para disimularla. Jacinto Benavente lo explicaba espléndidamente: «Es tan fea la envidia que siempre anda por el mundo disfrazada». En ocasiones será una carcajada irónica y en otras una sonrisita cargada de doble sentido.
El envidioso es profundamente desdichado. Miguel de Unamuno escribía: «La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual». Una persona dominada por este sentimiento negativo se consume. Vive en un estado de amargura y desazón permanente. No disfruta de la vida. En muchas ocasiones se ha dicho que «la felicidad no consiste en tener muchas cosas sino en disfrutar mucho de lo que se tiene». Así es y así lo afirmaba William Shakespeare: «Sufrimos demasiado por lo poco que nos falta y gozamos poco de lo mucho que tenemos».
La envidia siempre tiene coartada. El arma arrojadiza del envidioso es la crítica, y como todo es susceptible de ser criticado, ello supone un gran alivio para los envidiosos que tienen dónde agarrarse  y poder salirse con la suya. Si le va bien en el mundo de los negocios, le dirán que desatiende a su familia; si cumple con sus obligaciones familiares, le reprobarán su falta de ambición... Y así con todo.
La suerte es otro de los recursos de los que a menudo hace uso el envidioso. Si Vd. tiene suerte y él no, ya tiene la ecuación hecha y la conciencia tranquila. Su falta de acierto se debe a factores ajenos a su persona y queda exonerado de toda responsabilidad. Con agudeza Víctor Hugo llamaba «mezquina» a la suerte porque según el escritor «su falso parecido con el verdadero mérito engaña a los hombres».
No se deprima cuando alguien le critique, es lo normal. La experiencia demuestra que 9 de cada 10 críticas están basadas en la envidia o en las ganas de hacer daño. Tan sólo 1 de cada 10 busca la mejora y el crecimiento del interlocutor. Por tanto, si «escuchar» es una gran virtud, saber cuándo «no escuchar» también lo es.
Huya de los pesimistas que suelen ser «grandes envidiosos». Si hay un rasgo que define a los pesimistas es su carácter excesivamente conservador. El miedo les lleva a mantenerse amarrados en puerto seguro, con lo que sus éxitos no suelen pasar del aprobado raspado. Por eso, les molesta que otros logren metas (ello dejaría al desnudo sus límites) y suelen verse dominados por la envidia.
Una de las mejores formas de evitar envidias gratuitas es no armar mucho ruido. Actuar con discreción es una recomendación válida. De este modo, quienes estén tentados para atacar, no tendrán razones para hacerlo. Es complicado, porque en un mundo en el que tener visibilidad es imprescindible –lo que no se conoce, no existe–, resulta arduo torear la situación.
Lo que más le fastidia al envidioso es que le ignoren. Porque entonces no tiene argumentos con los que atacar a su presa. Dar la razón al envidioso le desconcierta enormemente y le deja en fuera de juego al no poder seguir echando leña al fuego. Un proverbio árabe afirma: «Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien». Hace poco cayó en mis manos una entrevista al director de cine David Trueba. Buena parte de la charla transcurría en torno a este tema. Resumo algunas preguntas:
¿Se siente envidiado?
Bueno, despierto envidias en general. Y, sin querer, las convierto en eternas.
¿Por qué?
Porque cuando alguien me machaca no le envío los tanques.
Eso fastidia más todavía...
Es lo que más les duele: que los ignores (...). Cuando envidias, odias y haces daño, lo que quieres es que tu víctima te corresponda. Si encima te ignora, ¡te quieres morir!
Como con gran maestría aseguraba Kipling: «No busques más odio que el que te tengan».
Mi madre me decía «Tienes muchas razones para ser envidiado, así que no les des más” (...). Cuando perdí todos los Goya, un viejo director amigo mío, me dijo: «No sabes la de amigos que has ganado hoy».
¿Nunca ha envidiado al prójimo?
¡Pues claro! Todos viajamos con una máquina de odiar a cuestas que recicla todo lo que nos pasa.
En resumen, evite a toda costa ser preso de la envidia, un sentimiento que es tremendamente dañino no sólo para su bienestar mental sino también físico. Desde hace poco se sabe gracias a investigaciones llevadas a cabo en  Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas en Inage–Ku (Japón), que la envidia activa las mismas zonas del cerebro que el dolor físico. Quizás no sea casualidad la expresión «me muero de envidia».
Un consejo de despedida: haga lo que le gusta, no tenga excesivo apego al reconocimiento de los demás, disfrute de lo que tiene más que fijarse en lo que le falta, no mire demasiado a los lados (el sol sale para todos y en todos los lados cuecen habas), y se sentirá mejor consigo mismo y más libre.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Los eternos desafíos del cambio en las organizaciones

 
Jorge Luis Borges y los eternos desafíos del cambio en las organizaciones
Borges pensaba que aquellos incapaces de olvidar son también incapaces de pensar. Las organizaciones padecen el mismo problema: el cambio estratégico depende tanto de su capacidad para crear nuevos conocimientos como de su habilidad para olvidar conocimientos anteriores

Por Pablo Martin de Holan 

 El aprendizaje organizacional es una gran fuente de innovación y de ventajas competitivas. Una organización que aprende continuamente se encuentra en mejor posición para aprovechar nuevas oportunidades y eludir amenazas. No obstante, con frecuencia dejamos de lado una dimensión importante del proceso de aprendizaje: la "dinámica del olvido". Este es un punto importante porque, en realidad, la ventaja competitiva no sólo surge del aprendizaje, sino del adecuado manejo gerencial de los procesos de aprendizaje y olvido.

Una organización ha aprendido cuando puede hacer algo nuevo, algo que no había hecho antes. Aprender es difícil. Pero tal vez más difícil sea implementar lo que se ha aprendido. Las explicaciones habituales para estas dificultades suelen ser deficientes. En general, se habla de "resistencia al cambio" pero no se especifica porqué surge esa resistencia ni qué puede hacerse para evitarla.

Sin embargo, el problema reside, no tanto en una mítica "resistencia al cambio", sino en el conflicto entre conocimientos viejos y nuevos.

Buena parte de las dificultades encontradas ante el cambio pueden explicarse por la falta de atención de los gerentes a los procesos de modificación de los conocimientos existentes en la organización, conocimientos que el tiempo ha materializado en rutinas, procedimientos, estructuras operativas y culturas. Estos viejos conocimientos, que estructuran las maneras de actuar de cada organización, son poderosos mecanismos contra el cambio (principalmente, cuando el cambio implica crear y aplicar conocimiento que está fuera de los límites de sus actividades actuales).

En otras palabras, las novedades siempre deben implantarse en una organización acostumbrada a lo viejo. Sin una gestión activa del cambio se corre el riesgo de no obtener los resultados esperados, aun cuando la organización haya encontrado una solución satisfactoria a un problema que la aquejaba.

El olvido es una manera simple y poderosa de facilitar el cambio estratégico. ¿Cómo implementarlo?

Primero, es importante comprender cuáles son los viejos conocimientos que entrarán en conflicto con los nuevos. Una vez detectados, es hora de desmontarlos y así crear las condiciones necesarias para implementar el aprendizaje de la organización.

Concretamente, la gestión exitosa del olvido estratégico exige la habilidad de formar y modificar coaliciones, negociar recursos y asignarlos a ciertas actividades prioritarias, cambiar las estructuras de la empresa y modificar los procedimientos.

En definitiva, manejar la dinámica del conocimiento es un imperativo estratégico. Si no se hace, se perderá tiempo, dinero y esfuerzos en un aprendizaje inútil. La mejor manera de incrementar las probabilidades de éxito de cualquier esfuerzo de cambio estratégico consiste en la instauración de procesos de "olvido" que eliminen las barreras al cambio antes de que aparezcan. Contrariamente a lo que pasa con las personas, las organizaciones que son incapaces de olvidar su pasado se encuentran condenadas a repetirlo.

Faro: Pablo Martin de Holan pmdeh@ie.edu

martes, 1 de marzo de 2011

La concentración.

 
 
"Para reducir lo infinito a lo finito, lo inasequible a lo humanamente real, no hay más que un camino: la concentración". Théophile Gautier
 

La mente puede ser muy poderosa. Todo se experimenta en última instancia a través de la mente. En el escenario de la mente se vivencia la propia íntima y relativamente privada realidad psíquica. La mente tiene la capacidad de amplificar o minimizar, es el órgano de la percepción y del conocimiento, y en ella se encuentran las funciones de la imaginación, la memoria, la atención, el juicio, el discernimiento y la conciencia. En la mente ocurren todos los procesos de raciocinio como medir, comparar, analizar, diferenciar, inducir o deducir. La mente, pues, es un instrumento vital que acompaña al ser humano desde el nacimiento hasta la muerte. Pero no es lo mismo una mente dispersa y fragmentada que una mente estable y bien gobernada, una mente caótica y confusa que una mente clara y penetrativa, una mente difusa y agitada que otra encauzada y sosegada.

La mente dispersa crea muchas dificultades, entendimiento incorrecto, tensiones y alimenta sus propios errores. La mente unificada, establecida con firmeza, bien sujeta bajo el mando de la conciencia y la voluntad, es una herramienta valiosísima y fiable. Por todo ello es necesario tener en la medida de lo posible una buena mente, y esto significa tener una mente que nos obedece, que reflexiona con claridad y precisión, que sabe dejar de pensar y sosegarse. Muy pocas personas tienen una mente así. Los seres humanos, hasta que no vivimos espiritualmente, somos como una hoja a merced del vendaval de nuestros automatismos mentales y no podemos decir en justicia que pensamos, sino que la mayoría de las ocasiones somos pensados por nuestros pensamientos mecánicos.

De la misma manera que la dispersión mental debilita, neurotiza, confunde y desarmoniza, la concentración mental nos cohesiona psíquicamente, nos protege contra pensamientos inadecuados e insanos y de estados mentales perniciosos, os permite un juicio más profundo y esclarecido, potencia la memoria y nos permite hacer todo con mayor precisión, cordura y habilidad.

Una mente concentrada es una bendición. La concentración es la fijación de la mente en un soporte, la capacidad de que la mente se estabilice en el objeto que la ocupa. Así como toda fuerza canalizada gana en potencia, también la mente canalizada obtiene mayor penetración y hace posible una comprensión más enriquecedora y profunda.

Hasta que comenzamos a conocer la mente y empezamos a ejercitarnos en su saludable dominio, esta es fluctuante como la llama de una vela expuesta al viento. La mente del ser humano suele ser caótica y tiende a crear muchas dificultades innecesarias. Sólo mediante el ejercicio de una vida espiritual se va aprendiendo a concentrar la mente, sólo cuando nacen la benevolencia, la compasión y la ecuanimidad, la mente vive la estabilidad. Una mente menos zarandeada por el apego y la aversión también es más segura y menos fluctuante.

En la vida espiritual la concentración juega un papel fundamental, porque de la virtud de la concentración surge la sabiduría que libera e ilumina. Una mente concentrada es una mente que se vigila y se custodia mejor a sí misma y que no se deja alterar por lo banal y por lo superfluo. Una mente concentrada puede contemplar, imperturbable, la dinámica de la existencia y no se deja confundir por las apariencias. Es necesario aprender a mantener la mente más atenta en la propia vida cotidiana, encontrarse presente en lo que se está haciendo y evitar el automático y atosigante parloteo mental.

Una mente concentrada es necesaria en la senda espiritual. Hay que ser paciente en el ejercicio de la concentración, que gana en intensidad y pureza con la práctica perseverante y gradual, pues al principio la mente se escapa una y otra vez al control de la persona, pero, con paciencia, se debe una y otra vez también, regresar al objeto de la concentración. Una mente dispersa es como una casa mal techada en la que entran el granizo, la lluvia y la nieve, pero una mente concentrada es como una casa bien techada donde no penetran esos elementos. La mente concentrada adquiere estabilidad, energía y fuerza, y se convierte en una aliada en cualquier momento y circunstancia. Ayuda a vencer las dificultades y libera de toda esa agitación mental que produce lo que se toma por desdicha e inquietud. Una mente concentrada está capacitada para penetrar en cualquier tema o aspecto y excluye todos los pensamientos inútiles y parásitos.

Concentrarse es fijar la mente en un punto con exclusión de cualquier otro.

En la naturaleza, las múltiples manifestaciones de la energía son fuerzas poderosísimas, pero ciegas, que necesitan ser controladas por la inteligencia del hombre, quien obtiene así de ellas un fruto positivo. El agua, por ejemplo, puede resultar una fuerza destructora que arrasa y asola, y también, debidamente canalizada, puede convertirse en una fuente extraordinaria de vida y de riqueza. Hasta ahora, la humanidad ha tratado de someter y utilizar con propósitos constructivos alguna de estas fuerzas a medida que ha descubierto su poder.

La concentración es la técnica para canalizar y someter a la más sutil y poderosa de todas las fuerzas de la naturaleza: la energía mental o pensamiento.

La mente tiende siempre a manifestarse en forma de hábitos, a recorrer caminos que le son gratos y conocidos, desperdiciando así la mayor parte de su potencial, que podría muy bien utilizarse en fecundar e iluminar las espesas tinieblas de lo desconocido.

La práctica de la concentración tiene por objeto adiestrar a la mente para que pueda dirigirse a lugares u objetos determinados a voluntad y conscientemente. Así como un invidente que ha de aprender a moverse en una ciudad desconocida necesita un entrenamiento previo, la mente, antes de familiarizarse con un nuevo camino, necesita un adiestramiento largo y específico.

Esta práctica comienza con el control de los sentidos. Sabido es que los sentidos son como grandes boquetes por los que se escapa en torrente nuestro flujo mental, creándose así una corriente hacia lo exterior, que inestabiliza la mente e impide la concentración. El flujo mental, una vez rebasado el boquete de salida, se precipita hacia la nada por los innumerables cauces del hábito, arrastrando consigo, inútilmente, un enorme caudal de energía. Para controlar esta fuga constante de energía es preciso colocar un juego de válvulas o compuertas que regulen el paso de los sentidos, dejando salir solamente aquella cantidad de energía que sea precisa en determinados momentos y teniendo, en otros, la posibilidad de cerrar completamente la salida al exterior y concentrar toda la energía en propósitos introspectivos.

Este juego de válvulas que regula el paso de la mente hacia lo exterior es la disciplina de los sentidos. Es el quinto paso en el camino del Raya Yoga y recibe el nombre sánscrito de Prathyahara (entrenamiento para hacer la mente introspectiva).

Cuando los sentidos pueden cerrarse a voluntad a lo exterior, uno se encuentra con el vasto mundo de lo interior, poblado de recuerdos e imaginaciones y tan tentador y seductor como el exterior. Es preciso entonces retirar la atención de este juego ilusorio de la mente y fijarla conscientemente en un solo punto. Aquí comienza la concentración.

Es muy difícil, al principio, mantener la mente apartada de sus cauces habituales, pero la práctica constante va imprimiendo un nuevo surco en la sustancia mental por el que la atención discurre cada vez con mayor facilidad. Cuando este nuevo cauce es lo suficientemente profundo, la corriente mental, arrastrada por la atención, fluye intensamente por él, de un modo suave, regular y uniforme. En este momento se ha producido la concentración. Una sola idea ocupa la mente y toda la energía está concentrada en esa idea única.

Todo el mundo posee cierta capacidad de concentración, pero para la evolución espiritual es preciso desarrollar esta facultad hasta un grado muy alto. Un científico concentra su mente e inventa muchas cosas nuevas. A través de la concentración, perfora las capas más gruesas de la mente y penetra profundamente en las regiones más elevadas donde obtiene un conocimiento más profundo. El investigador proyecta su intelecto sobre los materiales que analiza y descubre sus secretos.

Toda nuestra vida es un constante ejercicio de concentración. Igual que solamente somos capaces de hacer una cosa a la vez, deberíamos tener siempre una sola idea en la mente: la idea de aquello que estamos haciendo en un momento determinado. Eso nos convertiría en genios. La única diferencia entre un genio y una persona ordinaria es su capacidad de concentración. Quien es capaz de concentrar y proyectar todas sus energías en una disciplina cualquiera se convierte en un genio.

La concentración es necesaria para hacer nuestra vida fecunda. Uno debe elegir un ideal y concentrarse plenamente en él. Sin distracciones. Solamente así puede obtenerse éxito en la vida. Los inestables, los eternos buscadores, los que prueban un poco de aquí y un poco de allá, sin decidirse jamás por un camino u otro, son perfectos ejemplos de dispersión. Tales personas pueden pasarse horas enteras sentadas tratando de concentrar su mente, pero todo lo que pueden hacer es construir castillos en el aire. La mayor parte de sus energías las gastan en la murmuración y el regalo de los sentidos. Pretenden buscar la verdad, pero lo único que quieren es un método maravilloso y exclusivo que les conduzca rápidamente a la realización sin ninguna disciplina y sin verse obligados a prescindir de aquello que atrae a sus sentidos y dispersa su mente. ¿Cómo pueden disfrutar de paz quienes albergan tal inquietud y desasosiego? ¿Cómo pueden tales personas alcanzar logro alguno, temporal o espiritual?

La más elevada de las tareas del hombre, la única que puede liberarle de todas sus miserias, la que constituye el objeto de toda existencia, es la concentración en lo divino. Llevar una vida espiritual no es otra cosa que entrenarse en este ejercicio glorioso de concentrar la mente en lo divino y apartarla, gradualmente, de lo mundano. Todas las demás prácticas y ejercicios tienen como finalidad última capacitarnos para llevar a cabo con éxito este alto cometido.

La concentración puede ser interna o externa; abstracta o concreta, dependiendo de que la atención se enfoque en un punto exterior o interior; en un objeto concreto o en un concepto abstracto. Cada uno puede elegir para su práctica aquel objeto con el que se sienta más identificado: una imagen, un chakra o centro de energía espiritual, la llama de una vela o una idea abstracta. Lo verdaderamente importante no es el objeto elegido, sino que exista concentración y que ésta se emplee inteligentemente con propósitos evolutivos y espirituales.